El mundo miniatura se expone en Barranquilla Destacado

Imagen de Robin Casalla del comején o termita de madera (Coptotermes testaceus).	Foto y reproducción de fotografías de la exposición: Josefina Villarreal Imagen de Robin Casalla del comején o termita de madera (Coptotermes testaceus). Foto y reproducción de fotografías de la exposición: Josefina Villarreal El Heraldo

Se trata de una muestra que busca eliminar el estigma hacia los artrópodos y destacar su función en nuestros entornos.

En un mismo lugar se juntaron las abejas, los grillos y las termitas. Posan, se lucen y se exhiben. No hay rastros de insecticidas, tampoco algún zapato queriendo matarlos, por el contrario aquí son los protagonistas. Se trata de “Pequeños colosos”, una exposición desarrollada por la Universidad del Norte y la Alianza Francesa que busca darle ese reconocimiento a los pequeños habitantes de nuestra tierra, esos que hacen que la biodiversidad sea más rica y los mismos que en algún punto son despreciados por nosotros los humanos: los artrópodos.

Si desea ir, la primera indicación es que el asco no existe en esa sala. Aumentar hasta 400 veces el tamaño real de estos individuos es descubrir en ellos formas y texturas únicas, sorprendentes y encantadoras.  El siguiente paso es llevar un dispositivo móvil cargado y con la aplicación Roar, que es gratuita. ¿La razón? De las 40 fotos de esta exposición, 17 cuentan con realidad aumentada. Es decir, la abeja melífera (Apis mellifera) con características polinizadoras casi que cobra vida a través de la pantalla de nuestros celulares. En ella se destaca su taxonomía y se ilustra cómo llega hasta la flor, además de otros datos.

Al descubrir la biodiversidad de los microhábitats urbanos en el campus de la Universidad, surgió la idea. “Valía la pena mostrarla y estudiarla”, aseguran.

Se trató de una idea interdisciplinaria. Por el área de la Comunicación Social estuvo Elvia Serrano, responsable de estructurar el proyecto de investigación; Mark Betts, del programa Diseño Gráfico y expositor; el profesor Robin Casalla, entomólogo encargado de clasificar las especies, taxonomía y características. El profesor Alexander Niño estuvo en el registro del microhábitat y la profesora María Cristina Martínez identificó la parte botánica, es decir, las plantas donde están las especies.

“Con esto la idea es derribar el paradigma de que los insectos son plagas y más bien los conservemos”, asegura Betts, señalando además una frase que acompaña a sus imágenes, es de Jonas Edward Salk y dice: “Si todos los insectos desaparecieran de la Tierra, en menos de cincuenta años desaparecería toda la vida”.

 

Fuente: El Heraldo

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