¿Por qué fracasa el Emprendimiento en Colombia? Destacado

Emprendimiento en Colombia Emprendimiento en Colombia

Víctor Mariño Delgado

Redacción Hechos.com

No es una exageración afirmar que las empresas que mueven la economía en Colombia son las de tamaño mediano, pequeño y micro; las mipymes. Según Confecámara, para 2015 existían 1.379.284 empresas en Colombia; de esas, el 92,1% eran microempresas; el 5,9% eran pequeñas; el 1,5% eran medianas y tan solo el 0,5% eran consideradas empresas grandes.

Este porcentaje tan representativo hace que las mipymes sean un importante generador de ingresos, impuestos, trabajos, entre otros, para el país. Y, por esta misma razón, los esfuerzos del gobierno y de entidades no gubernamentales deberían estar especialmente enfocados en la supervivencia de mipymes. Actualmente, por cada 100 empresas creadas en Colombia, sólo 29 subsisten a los primeros 5 años.

Precisando términos

Para entender la realidad del emprendimiento en Colombia, un primer paso consiste en aclarar los términos. La innovación es el proceso deliberado que permite el desarrollo de nuevos productos, servicios y modelos de negocios en las organizaciones. Este proceso debe llevar a resultados concretos y medibles y está asociado al desarrollo de un espíritu emprendedor en los individuos, es decir, a una actitud hacia el trabajo que se caracteriza por la permanente búsqueda de oportunidades y por la capacidad para articular recursos humanos y físicos con el objetivo de aprovecharlas. Desde esta perspectiva, si bien la innovación está siempre está asociada con el emprendimiento, es posible tener emprendimiento sin innovación.

La Ley de Emprendimiento en Colombia

Colombia es de los pocos países del mundo que tiene una Ley de Emprendimiento (Ley 1014 de 2006), que además tiene un buen espíritu que consiste en obligar a las instituciones académicas a incluir programas de emprendimiento en todos los niveles educativos. Sin embargo, técnicamente, después de 13 años de operatividad de la norma, esto no se ha cumplido.

En la práctica, el promedio del emprendedor colombiano es el que se quedó sin trabajo y ve en esta opción la respuesta de subsistencia, a diferencia de los emprendimientos que nacen en el marco de la oportunidad y no de la necesidad inmediata, que son los que generan crecimiento económico.

Adicionalmente, el bajo porcentaje de las empresas que sobreviven en Colombia se debe a razones de financiamiento, pues se montan con capital propio y no porque no haya capital de inversión, sino porque las ofertas no son lo suficientemente atractivas.

Una de las razones es que los inversionistas invierten en capital de riesgo, pero no a ciegas. Una tienda de manillas o una mermelada elaborada con una fruta tropical exótica no es un emprendimiento de alto impacto. Estas son ideas de negocio novedosas y válidas, pero no suficientemente seductoras para inversionistas extranjeros o que lleguen a impactar el PIB del país.

Inversión: la tasa de fracaso es alta

Según IARA, un grupo de consultoría de compañías, el 70% de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Colombia fracasan en los primeros cinco años.  

La firma consultora afirmó que “el error principal del fracaso de las compañías está en la falta de conocimiento de los factores que determinan en desempeño de sus empresas, sobre todo las pequeñas y medianas empresas en el país”. 

Es preciso entender que un ecosistema de emprendimiento es principalmente un sistema de fracaso y que aún en ese panorama, lo que garantizará la innovación será la inversión.

La innovación no se comporta de una manera eficiente en términos de uso de los recursos y eso es muy importante porque en política pública significa que hay que aceptar que se perderá plata. De 200 empresas a las que se inviertan recursos en emprendimiento e innovación, seguramente 196 van a fracasar y habrá cuatro que sobrevivan y respondan frente a las expectativas.

En Colombia el emprendimiento debería ser una profesión como sucede en otros países del mundo.

Lo que muestra la evidencia es que Colombia es un país que tiene algunos esfuerzos regionales por mejorar sus condiciones de emprendimiento, especialmente en Bogotá y Medellín, pero que todavía falta un largo camino por recorrer.
La innovación requiere tan solo de gente inteligente, pero el emprendimiento, tanto en la startup como en la empresa ya establecida, es una profesión. Una profesión que parte del entendimiento y praxis de que el fracaso forma parte del camino hacia el éxito, y que estos fracasos si obtenidos correctamente se deben premiar. El fracaso, desde luego no se personaliza. Si hemos gestionado bien son los proyectos los que fracasan y no las personas. No debemos juzgar al individuo si no al proyecto.

Redacción Hechos.com

Víctor Mariño Delgado

 

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