El Amazonas en llamas: incendios forestales superan los 70.000 este año en Brasil Destacado

Incendios en la Amazonia Incendios en la Amazonia

Redacción Hechos.com

Víctor Mariño Delgado

La selva del Amazonas no solo se está viendo amenazada por la desaforada tala de árboles de los últimos años, a un ritmo que no se había visto en la última década, sino que ahora es el fuego el que está destruyendo “el pulmón del planeta” a una velocidad récord: solo en lo que va del año se han producido más de 40.000 incendios en la zona de la Amazonía brasileña, más de la mitad de los que ha habido en todo el país (72.000 hasta agosto).

El Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil reconoce que los incendios han aumentado en lo que va de año más del 80% si lo comparamos con el mismo período de 2018. Los incendios forestales han aumentado en Mato Grosso y Pará, dos estados agrícolas que han empujado la agricultura hacia la cuenca del Amazonas y donde se ha estimulado la desforestación.

¿Cuál es la causa?

Los incendios forestales son comunes en la estación seca, pero también son provocados deliberadamente por agricultores que queman ilegalmente tierras para dedicarlas a la cría de ganado.

Imágenes en las redes sociales de Brasil en los últimos días muestran llamas avanzando en reservas ambientales, así como enormes nubes de humo que han cubierto a varias ciudades. La tarde del lunes, Sao Paulo se oscureció por completo antes de las 16H00 locales, como consecuencia de la llegada de una corriente fría y de vientos que cargaban partículas de quemas en Paraguay, explicaron especialistas.

Política del gobierno

El mandatario brasileño, que desde la campaña de 2018 se ha manifestado a favor de flexibilizar los controles que evitan la deforestación, ha restado peso al Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables y ha defendido que se permita la extracción minera en tierras indígenas.

Bolsonaro llegó al poder con una agenda populista respaldada por empresas agrícolas y pequeños agricultores, muchos de los cuales creen que es muy grande el área protegida de la región del Amazonas y que el personal de medioambiente tiene demasiada influencia.

El propio presidente dijo que quiere reducir la legislación que salvaguarda la selva y ha atacado a funcionarios cuyo trabajo es proteger los árboles.

También ha entrado en ruta de colisión con Alemania y Noruega, que desde 2008 apoyan económicamente el Fondo Amazonia, uno de los responsables de financiar proyectos de preservación de la selva brasileña. Los dos países han congelado las ayudas.

Redacción Hechos.com

 

 

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