País

¿Qué se conmemora el 7 de agosto en Colombia?

Redacción Hechos.com

El 7 de agosto es una fecha muy importante para la historia de Colombia. Sin embargo, una gran mayoría de colombianos sólo tienen una vaga referencia de lo que sucedió en esta fecha conmemorativa.

Al igual que el 20 de julio, el 7 de agosto es considerada como una de las más importantes celebraciones patrióticas del país donde se recuerda el triunfo del ejército libertador en la batalla de Boyacá, sucedida en agosto de 1819 y es conocido como el evento que concluyó la campaña independentista que empezó a finales del siglo XVIII y que también tuvo como fecha emblemática el 20 de julio de 1810 con el episodio del floreo de Llorente en Santa Fe de Bogotá.

Los nueve años que transcurrieron desde el 20 de julio fueron una etapa especial para la constitución de Colombia como nación. Durante este periodo se establecieron los liderazgos de la independencia y se unificó gran parte de la población bajo el sentimiento y el ideal independentista.

¿Qué sucedió en el puente de Boyacá?

El sábado 7 de agosto de 1819, los ejércitos español y criollo se enfrentaron en el puente de Boyacá. El ejército libertador, conformado por 2.850 combatientes entre criollos, mulatos, mestizos, zambos, indígenas y negros estaba comandado por el general Simón Bolívar.

A pesar de que la acción militar era intensa en los dos bandos, los Patriotas tenían unidad y facilidad en las comunicaciones, mientras que los Realistas estaban incomunicados y separados por la vanguardia patriota.

Al final, los españoles no pudieron lograr detener la rapidez con la que las tropas Patriotas los rodearon por lo que tuvieron que rendirse. La batalla terminó a las 4:00 de la tarde, murieron más de 100 realistas, 13 soldados patriotas y 53 resultaron heridos.

Con este enfrentamiento culminó la Campaña Libertadora de 1819, realizada en su corto período de 77 días, desde el 23 de mayo, cuando Simón Bolívar expuso el plan en la aldea de los Setenta ante los jefes del ejército patriota, siguiendo un itinerario militar desde los llanos de Casanare, la cordillera de los Andes y las tierras de la antigua provincia de Tunja, el cual culminó en el puente de Boyacá.


Los héroes de la batalla de Boyacá

Más allá de la historia de la batalla por la Independencia de Colombia, cabe recordar a los principales personajes que intervinieron en ella mostrando su heroísmo y amor por la Patria.

El general Simón Bolívar, quien se desempeñó como comandante General del Ejército Libertador, dirigiendo la batalla desde la ermita de San Lázaro. El Teniente Coronel Joaquín Paris Ricaurte, comandante del Batallón Cazadores, unidad que fue la primera en arrojarse a cruzar el río Teatianos, logrando tal hazaña, anuló el combate a distancia del Batallón Tambo. El General de Brigada Francisco de Paula Santander, Comandante de la vanguardia y el General Carlos Soublette, jefe del Estado Mayor encargándose de la logística de la batalla.

El inicio de las repúblicas independientes

La Batalla de Boyacá se convirtió en el inicio de la independencia del norte de Suramérica, y se considera de suma importancia pues llevó a los triunfos de las Batallas de Carabobo en Venezuela, Pichincha en Ecuador y Junín y Ayacucho en el Perú.

Después del 7 de agosto de 1819, los territorios que hoy se conocen como Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá, constituyeron la nación conocida como la Gran Colombia, la cual existió hasta 1930. Estos hechos ocurridos hace 200 años hacen que los colombianos celebremos el 7 de agosto como un día festivo. 

Día del Ejército Nacional

Hace 200 años Simón Bolívar, junto a 2.850 leales patriotas, defendió los ideales de libertad, y selló de manera gloriosa la Campaña Libertadora de la Nueva Granada en la memorable batalla de Boyacá. Aquel 7 de agosto fue declarado como el día del Ejército Nacional, que año tras año conmemora su aniversario y ratifica ser un Ejército victorioso sucesores del ejército libertador. 

 

 

 

¿Por qué fracasa el Emprendimiento en Colombia?

Víctor Mariño Delgado

Redacción Hechos.com

No es una exageración afirmar que las empresas que mueven la economía en Colombia son las de tamaño mediano, pequeño y micro; las mipymes. Según Confecámara, para 2015 existían 1.379.284 empresas en Colombia; de esas, el 92,1% eran microempresas; el 5,9% eran pequeñas; el 1,5% eran medianas y tan solo el 0,5% eran consideradas empresas grandes.

Este porcentaje tan representativo hace que las mipymes sean un importante generador de ingresos, impuestos, trabajos, entre otros, para el país. Y, por esta misma razón, los esfuerzos del gobierno y de entidades no gubernamentales deberían estar especialmente enfocados en la supervivencia de mipymes. Actualmente, por cada 100 empresas creadas en Colombia, sólo 29 subsisten a los primeros 5 años.

Precisando términos

Para entender la realidad del emprendimiento en Colombia, un primer paso consiste en aclarar los términos. La innovación es el proceso deliberado que permite el desarrollo de nuevos productos, servicios y modelos de negocios en las organizaciones. Este proceso debe llevar a resultados concretos y medibles y está asociado al desarrollo de un espíritu emprendedor en los individuos, es decir, a una actitud hacia el trabajo que se caracteriza por la permanente búsqueda de oportunidades y por la capacidad para articular recursos humanos y físicos con el objetivo de aprovecharlas. Desde esta perspectiva, si bien la innovación está siempre está asociada con el emprendimiento, es posible tener emprendimiento sin innovación.

La Ley de Emprendimiento en Colombia

Colombia es de los pocos países del mundo que tiene una Ley de Emprendimiento (Ley 1014 de 2006), que además tiene un buen espíritu que consiste en obligar a las instituciones académicas a incluir programas de emprendimiento en todos los niveles educativos. Sin embargo, técnicamente, después de 13 años de operatividad de la norma, esto no se ha cumplido.

En la práctica, el promedio del emprendedor colombiano es el que se quedó sin trabajo y ve en esta opción la respuesta de subsistencia, a diferencia de los emprendimientos que nacen en el marco de la oportunidad y no de la necesidad inmediata, que son los que generan crecimiento económico.

Adicionalmente, el bajo porcentaje de las empresas que sobreviven en Colombia se debe a razones de financiamiento, pues se montan con capital propio y no porque no haya capital de inversión, sino porque las ofertas no son lo suficientemente atractivas.

Una de las razones es que los inversionistas invierten en capital de riesgo, pero no a ciegas. Una tienda de manillas o una mermelada elaborada con una fruta tropical exótica no es un emprendimiento de alto impacto. Estas son ideas de negocio novedosas y válidas, pero no suficientemente seductoras para inversionistas extranjeros o que lleguen a impactar el PIB del país.

Inversión: la tasa de fracaso es alta

Según IARA, un grupo de consultoría de compañías, el 70% de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Colombia fracasan en los primeros cinco años.  

La firma consultora afirmó que “el error principal del fracaso de las compañías está en la falta de conocimiento de los factores que determinan en desempeño de sus empresas, sobre todo las pequeñas y medianas empresas en el país”. 

Es preciso entender que un ecosistema de emprendimiento es principalmente un sistema de fracaso y que aún en ese panorama, lo que garantizará la innovación será la inversión.

La innovación no se comporta de una manera eficiente en términos de uso de los recursos y eso es muy importante porque en política pública significa que hay que aceptar que se perderá plata. De 200 empresas a las que se inviertan recursos en emprendimiento e innovación, seguramente 196 van a fracasar y habrá cuatro que sobrevivan y respondan frente a las expectativas.

En Colombia el emprendimiento debería ser una profesión como sucede en otros países del mundo.

Lo que muestra la evidencia es que Colombia es un país que tiene algunos esfuerzos regionales por mejorar sus condiciones de emprendimiento, especialmente en Bogotá y Medellín, pero que todavía falta un largo camino por recorrer.
La innovación requiere tan solo de gente inteligente, pero el emprendimiento, tanto en la startup como en la empresa ya establecida, es una profesión. Una profesión que parte del entendimiento y praxis de que el fracaso forma parte del camino hacia el éxito, y que estos fracasos si obtenidos correctamente se deben premiar. El fracaso, desde luego no se personaliza. Si hemos gestionado bien son los proyectos los que fracasan y no las personas. No debemos juzgar al individuo si no al proyecto.

Redacción Hechos.com

Víctor Mariño Delgado

 

Fallo de la Corte allana el camino para volver a usar glifosato

Redacción Hechos.com

Víctor Mariño Delgado

Esta semana la Corte Constitucional emitió un auto en el cual hizo aclaraciones   a los alcances de su fallo que restringía el uso de este herbicida para fumigar los cultivos de coca.

La propuesta más alentadora para los partidarios del uso del glifosato es que no se debe demostrar ausencia absoluta de riesgos y daños para la salud, para que se pueda utilizar la aspersión aérea como una herramienta más en la lucha contra los cultivos ilícitos.

¿Qué es el glifosato?

El glifosato es el herbicida más utilizado en todo el mundo. Inhibe una enzima que es esencial para el crecimiento de una planta. Se empezó a comercializar en 1974 para el control de las malezas. La multinacional estadounidense Monsanto descubrió y patentó la molécula original del glifosato y mantuvo la patente en los EE.UU. hasta el año 2000. Hoy muchas otras empresas han registrado sus propios productos herbicidas a base de glifosato. En España hay más de 100 productos autorizados para la agricultura, silvicultura, jardinería y aplicación doméstica que lo contienen.

¿Qué dicen los expertos sobre sus riesgos cancerígenos?

No existe unanimidad entre la comunidad científica. De ahí toda la polémica. Durante años el glifosato estuvo clasificado en el grupo 4 de agentes probablemente no carcinogénicos para humanos. En 2015, la situación cambió cuando la Agencia Internacional del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, lo incluyo en el grupo 2-A emitiendo el siguiente concepto: “El agente (o mezcla) es probablemente carcinogénico para el hombre”. Esta categoría se usa cuando existen pruebas limitadas de la carcinogenicidad en humanos y pruebas suficientes de la carcinogenicidad en experimentación animal.

En esta categoría también se encuentran la carne roja, el mate caliente, las lámparas bronceadoras, los gases de combustión de los automóviles y hasta el trabajo por turnos que implica una interrupción en la normalidad de los patrones de sueño.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y las agencias europeas EFSA (seguridad de los alimentos) y ECHA (sustancias químicas) siguen manteniendo que el glifosato, cuando se utiliza según las indicaciones de la etiqueta, no supone un riesgo para la salud humana, el medio ambiente o los animales domésticos.

 

Las medidas que se están tomando en Europa

Después de dos años de debates especialmente intensos, en 2017 los estados miembros de la Unión Europea decidieron renovar por cinco años la licencia del glifosato. La Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, justificó la decisión por el visto bueno de sus agencias científicas. El gobierno francés prometió que el glifosato quedaría prohibido en parte en 2021 y totalmente dentro de cinco años. En el caso español, hasta ahora, el ejecutivo ha tenido una posición favorable a la continuidad de este herbicida.

En Colombia se debe tener en cuenta el acuerdo de paz

Los magistrados señalaron que cualquier decisión que se tome debe garantizar el respeto por el punto cuarto del acuerdo.

Según ese punto firmado en La Habana el Gobierno priorizará la erradicación voluntaria de los cultivos ilegales pero no renuncia a la fumigación. De hecho, el acuerdo señala que cuando no haya acuerdo con las comunidades se procederá a la erradicación manual y luego a otros “instrumentos que crea más efectivos, incluyendo la aspersión”.

Redacción Hechos.com

Víctor Mariño Delgado

 

 

La justicia de Colombia ordena la captura del exjefe de las FARC Jesús Santrich

El exguerrillero, requerido en Estados Unidos por narcotráfico, había incumplido una citación judicial

Jesús Santrich, quien hizo parte del equipo negociador de la extinta guerrilla de las FARC, ya es un prófugo de la justicia. La Corte Suprema de Colombia emitió este martes una orden de captura contra el todavía congresista que ha tensado durante meses la implementación de los acuerdos de paz, y pidió a Interpol una circular roja para su detención tras no presentarse a declarar en un proceso de narcotráfico. Debido a su “inasistencia injustificada”, el alto tribunal resolvió “dictar orden de captura con fines de indagatoria en su contra por los delitos de concierto para delinquir agravado, fabricación, tráfico o porte de estupefacientes”.

Hace menos de dos meses Seuxis Paucias Hernández Solarte —el nombre legal de Santrich— salió de la cárcel, donde permaneció más de un año por un presunto delito de narcotráfico. Desde entonces, asumió su escaño en el Congreso –uno de los diez que el acuerdo garantiza a la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido surgido de los diálogos–, agitó permanentemente la tensión política en un país profundamente polarizado y hace poco más de una semana, el 30 de junio, abandonó su esquema de seguridad y desapareció en un espacio de reincorporación en el norte del país. Desde entonces se desconoce oficialmente su paradero, por lo cual había gran expectativa por la citación judicial de la mañana de este martes.

La anticipada inasistencia del exguerrillero, quien sufre una aguda deficiencia visual, había generado todo tipo de reacciones a lo largo de la jornada. “Jesús Santrich se ha burlado de la justicia”, reaccionó en Twitter el procurador Fernando Carrillo, jefe del organismo que sanciona a funcionarios públicos, quien ya había solicitado el arresto en espera de la decisión de los jueces. “Inaceptable la conducta de Santrich. Debe ser excluido del proceso. Y ordenar su captura”, había señalado Humberto de La Calle, exjefe negociador del Gobierno.

La FARC, por su parte, tomó distancia de los excomandantes que se encuentran en paradero desconocido y no han comparecido ante los llamados de la justicia, entre los que también se encuentra Iván Márquez, el jefe negociador de la insurgencia durante los diálogos de La Habana. “Jesús Santrich no solamente es un militante de nuestro partido, sino que hace parte de su dirección y ocupa una curul en la Cámara de Representantes a nombre de nosotros. Tiene responsabilidades políticas muy serias con todos los que confiamos en él. Nos decepciona y lastima profundamente”, señaló la fuerza política en una declaración pública. “Su no presentación a la diligencia citada el día de hoy, desmiente su propia palabra y defrauda la confianza del país y de nuestro partido”.

Santrich también está citado el próximo 29 de julio ante la Jurisdicción Especial para la PAZ (JEP), encargada de investigar los crímenes más graves cometidos durante medio siglo de conflicto armado, por el caso por secuestro contra la cúpula de las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. De incumplir esa cita, puede perder los beneficios jurídicos derivados del acuerdo que cobija a unos 13.000 exguerrilleros en tránsito a la vida civil. Su caso ha dado sobrada munición a los críticos del pacto, incluido el presidente Iván Duque. "Es la decisión esperada por todos los colombianos, indignados por el espectáculo de burla a la justica", declaró el mandatario luego de conocer el fallo de la Corte Suprema.

FUENTE: EL PAÍS 

La Amazonia, la más deforestada

Aunque la reducción del 10 % en la deforestación durante 2018, según el Ideam, es una buena noticia, la realidad es que en el país los bosques siguen siendo talados sin importar los efectos negativos que representan, como la pérdida de biodiversidad y el cambio en ciclo del agua.

El ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, señaló ayer que el año pasado fueron deforestadas 197.159 hectáreas, frente a las 219.973 registradas en 2017, es decir, 22.841 hectáreas menos.

Lozano indicó que es el comienzo de un esfuerzo de “la presencia integral del Estado en las regiones”.

 

No obstante, hay que precisar que el gobierno dijo que la deforestación disminuyó en un 17 %, pero esta es una proyección, según explicaron desde el Ministerio, si el país seguía arrasando los bosques al mismo ritmo de años como 2016. La cifra de disminución real es del 10 %.

Hay que anotar que el dato que presentaron ayer fue de 2018 y el Gobierno Duque gobernó cuatro meses de ese año, es decir, parte de esta victoria temprana es también del Gobierno Santos, que enfrentó ese problema durante ocho meses de ese año.

Frente a este cálculo, Jacobo Arango, investigador del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), manifestó que “no debería ser un motivo de celebración reducir ese porcentaje, porque en realidad es un juego de números, que según la proyección del gobierno, resulta favorable”.

Miguel Pacheco, oficial del Programa de Piedemonte Andino amazónico del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), sostuvo que aunque se rompió con la tendencia creciente de casi un 40 % anual en deforestación desde 2016, el reporte solo menciona lo que sucedió en 2018. “Es una primera buena señal. Esperamos que el próximo año se mantenga esa tendencia como resultado de las estrategias”.

Al respecto, el ministro destacó que es muy importante que el 70 % de deforestación proviene de acciones ilegales, “y pudimos tener esta buena noticia con las acciones lideradas por el Gobierno”.

Las que más preocupan

El Ministerio mantiene encendidas sus alarmas frente a lo que sucede en la Amazonia, que sigue siendo la zona más deforestada del país.

Aunque hubo una reducción en 5.971 mil hectáreas, pasando de 144.147 en 2017 a 138.176, se mantiene al frente en el reporte, tal como ha sucedido en los últimos cinco años. Frente a este reporte, Pacheco, de la WWF en Colombia, sostiene que los esfuerzos deben mantenerse especialmente en esa región, recordando que “la Amazonia es la más deforestada”.

Vale aclarar que, según el Ministerio, “el 70,1 % de la deforestación de 2018 ocurrió en la Amazonia”, mientras que en 2017 representó el 65, 5%.

El ministro señaló que el principal núcleo de deforestación se localizó en el sur del Meta, especialmente en La Macarena, donde llegó a 18.680 hectáreas, representando el 9 % del total nacional.

El municipio más deforestado fue San Vicente del Caguán (Caquetá), en el que el año pasado tumbaron 19.562 hectáreas de bosque, lo que representó el 10 % del total del reporte nacional.

Los otros con señales rojas son Cartagena del Chairá (Caquetá), con 17.740 hectáreas en el suelo y San José del Guaviare (Guaviare), con 15.264 hectáreas de bosque arrasadas.

Otra mirada

Los resultados expuestos por el Ministerio, aunque muestran un panorama positivo, tienen sus críticos. Johan Fernando Suárez, docente de ingeniería ambiental de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), aseguró que no confía en estos indicadores, al señalar que tras la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado y las Farc, no garantizó la protección de los bosques.

“El gobierno no copó las zonas que estaban, en medio de todo, protegidas por las Farc, lo que permitió que otros grupos ilegales o con otros intereses económicos llegaran a tumbar los bosques en esas zonas cuando los guerrilleros se desmovilizaron y fueron a las zonas de concentración”, manifestó Suárez.

Con ello está de acuerdo Pacheco, de la WWF, quien recordó que la tendencia decreciente de deforestación en el país se dio entre 2012 y 2015, pero que la tendencia al alza se registró en los últimos años, sobre todo después del Acuerdo, por lo que invitó a las autoridades a ser prudentes “y a no bajar la guardia, aunque el informe presente una ligera reducción”.

Aunque el Ministerio no se pronunció puntualmente ante el punto planteado por el docente de la UPB, manifestó que entre las causas que mantienen la deforestación en Colombia, se encuentran la praderización orientada a la usurpación y acaparamiento de tierras, la siembra de cultivos de coca, malas prácticas de ganadería extensiva, extracción ilícita de minerales y madera, construcción de vías no autorizadas, ampliación de la frontera agrícola en áreas no permitidas, entre otras.

Los consultados coinciden en que, claramente, no se debe bajar la guardia y llevar el Estado a las zonas donde no hace presencia, además, según el investigador del Ciat, “la principal manera de enfrentar el cambio climático es sembrando árboles, pero nos estamos poniendo contentos porque se tumbaron un poco menos que el año pasado”.

FUENTE: EL COLOMBIANO 

 

Conectividad y cobertura, las tareas

Más acceso, cobertura, conectividad y calidad aparecen entre los principales retos para el próximo gobernador. Así lo concluyen cinco analistas de igual número de universidades quienes, además de hacer una lista de las dificultades educativas, mencionaron una serie de posibilidades que se deben plantear en el escenario político para que la educación, además de buscar la cobertura universal, sea de calidad y llegue a los lugares más alejados del departamento, teniendo en cuenta que Antioquia es en su mayoría rural.

El futuro mandatario departamental deberá enfocar sus esfuerzos en la sincronización de necesidades y vocaciones productivas en los municipios, es decir, que a través del colegio se puedan diseñar estrategias para fortalecer la economía de las regiones con adecuada vocación productiva. En este punto, dicen los analistas, la formación debe centrarse en que los estudiantes no solo hagan tareas, sino que el colegio sea la plataforma para explorar el mundo aprovechando las nuevas tecnologías.

Por eso, otro punto tiene que ver con la modernización de la infraestructura tecnológica, como se ha planteado con los parques educativos. Aquí aparece otro pendiente, el cual tiene que ver con que la conectividad a internet no solo esté disponible en los parques principales de los municipios o centros de estudio, sino que se amplíe el espectro para que los sectores rurales no estén desconectados del mundo y, de esta manera, puedan aprovechar las nuevas tecnologías para educación.

 

 

Para los expertos, las capacidades y formación de los docentes también deben fortalecerse y promoverse ya que, de acuerdo con una investigación de la Universidad de Medellín, tan solo el 15 % de los profesores del departamento cuentan con maestría, mientras que solo el 1 % tiene doctorado. Un elemento que puede servir es diseñar alianzas académicas entre universidades y colegios, para que los docentes puedan actualizar sus conocimientos.

Los analistas, además, plantean la necesidad de que Antioquia, con el quinto Centro de Cuarta Revolución (que tiene sede en Medellín), involucre a los municipios para que hagan parte de los procesos de innovación académica y tecnológica.

Finalmente sostienen que la Jornada Única debe mantenerse pero con programas y planes diferentes a los que se ven en las clases, viendo el arte y la cultura como un punto de desarrollo. Estos son los retos educativos del próximo gobernador, según los analistas.

A dignificar el rol del maestro en el sistema educativo

 

Elvia González
Docente y exdecana de la Facultad de Educación
Universidad de Antioquia

La profesión del maestro hay que dignificarla, no solo con premios, sino con salarios acordes y en aumento progresivo. Debe haber recursos económicos para promover a los profesores cuando están estudiando o publicando y para que tengan material didáctico, sobre todo ahora con la cuarta revolución industrial, que exige mayores retos cada día. Con los estudiantes se vienen haciendo asuntos importantes, sobre todo con la Jornada Única, pero esta no debe verse para repetir español o matemáticas, sino que debe integrar los saberes y disciplinas, las técnicas y las tecnologías. Esto es muy importante para que los estudiantes incorporen un modelo educativo que les permita fortalecer sus capacidades en lo que ellos quieren hacer en sus vidas y que los docentes les ayuden a identificarlas desde los colegios. Aquellos que están en el sistema deben ser capacitados, sobre todo en las escuelas públicas, para que estén preparados en tecnología y este conocimiento se transmita a los estudiantes. El modelo pedagógico que se debe construir tiene que tener una parte enfocada en la resolución de problemas y conflictos, que está planteada desde mediados del siglo pasado, pero que no se aplica como debe. Los niños podrán descubrir sus talentos y así perfilar un futuro académico. El próximo gobernante deberá garantizar que la cobertura de internet sí llegue a todos los rincones y se logre que la educación llegue a todas las edades, pero el problema consiste en que cuando se habla de conectividad, esta se queda en dos o tres cuadras alrededor de las plazas de los pueblos o simplemente en parques educativos o bibliotecas, y en el campo es donde más se requiere, pero hay que dejar claro que la necesidad también pasa por más recursos.

Oferta educativa con tendencias del mundo

 

Ana María León Restrepo 
Asesora del Centro de Excelencia para el Aprendizaje
Universidad Eafit

Primero, propender para que las comunidades vulnerables accedan a la educación superior. Repensar sus planes de expansión en infraestructura física y digital, programas pertinentes con los diferentes territorios. Es importante explorar los medios y formas de llevar la educación superior a todo el departamento, propendiendo por encontrar nuevos modelos de aprendizaje que garanticen la pertinencia de la formación universitaria. Segundo, incentivar la construcción de nueva oferta educativa de acuerdo con las tendencias globales manteniendo el foco en las necesidades locales (educación 4.0). Que las universidades conectan el sistema educativo con el productivo y su mercado laboral. Son las llamadas a reflexionar sobre las necesidades que antepone la cuarta revolución industrial. Es fundamental sincronizar las necesidades y vocaciones productivas de los territorios con los avances y soluciones que hoy emergen, de manera que el análisis de datos para el monitoreo de las diferentes cadenas productivas resulte en soluciones que habiliten el desarrollo del campo y sus diversas posibilidades. Tercero, aprovechar la infraestructura de las universidades para expandir el acceso de la sociedad al aprendizaje: La oferta académica de las universidades nutre las conversaciones de la sociedad en diferentes dimensiones. La agenda cultural y científica conectan la sociedad con el conocimiento. Integrar a las universidades a ello permite abrir los espacios académicos, culturales y deportivos a los propósitos sociales. Todo esto debe resultar en el reconocimiento de la multiculturalidad y sus idiosincrasias como el foco para construir territorios dinámicos que partan del conocimiento, la ciencia y la tecnología como el catalizador de nuevas formas de desarrollo social.

Llevar modernidad a las regiones y capacitar a los docentes

 

Norely Margarita Soto Builes
Directora Instituto de Educación y Pedagogía
Universidad de Medellín

El próximo gobernador debe asumir importantes retos, algunos heredados de las decisiones de anteriores gobernaciones, otros que se han generado en la historia misma de la construcción del sistema educativo en Colombia, que tienen que ver con aquellos que las políticas mundiales de educación le imponen. El primer reto es llevar la modernidad a los territorios, entendida como la infraestructura tecnológica requerida para nivelar educativamente las regiones con las oportunidades digitales que existen en el centro; el segundo hace referencia a la infraestructura física, la cual es insuficiente, inadecuada o la que se encuentra no está en las mejores condiciones. Otro de los retos tiene que ver con la formación de los docentes, al realizar un estudio en la Universidad de Medellín, se pudo constatar que aproximadamente el 15% de los profesores son magísteres y el 1% doctores, y que la mayoría de estos se ubican en zonas urbanas. Otro reto es el fortalecimiento, difusión y creación de modelos educativos flexibles, que además de llegar e impactar todos los rincones del terruño, en un departamento que es más rural que urbano, atiendan la diversidad de situaciones, condiciones y necesidades académicas. Estos modelos flexibles deben ser pensados para la educación básica y la media, pero también para los niveles técnico, tecnológico y profesional.

El último y más importante reto tiene que ver con la inversión, esta última es determinante para flexibilizar la educación y generar estrategias que permitan bajar el índice de deserción; así mismo, permitirá hablar de una educación de calidad que se determina no solo en la mejora de los resultados de las pruebas estandarizadas, sino además en la consolidación de los proyectos de vida de los estudiantes.

Convertir las escuelas en laboratorios para explorar el mundo

 

Miguel Ángel Ruiz García
Decano Facultad de Ciencias Humanas y Económicas
Universidad Nacional

Son cuatro líneas estratégicas que deben ser tenidas en cuenta por el próximo gobernador. La primera es un mejoramiento de los procesos de formación curricular desde preescolar hasta la educación media. Esa actualización es necesaria para revisar la pertinencia y centrar en el proceso al estudiante. Que el estudiante no solo sea un receptor y hacedor de tareas, sino convertir la escuela en un laboratorio para que los niños y jóvenes exploren el mundo y puedan tener una relación más reflexiva y comprometida con el medio. La segunda línea es la inversión en la formación de los educadores: apoyar procesos de formación en maestrías y en doctorados con el correspondiente mejoramiento salarial que de ahí se deriva.

La tercera, es convertir la escuela en un semillero donde se aprenda la convivencia social. Las escuelas deben ser centros de aprendizaje experimentación de nuevos procesos de paz, deben crear mecanismos para que los estudiantes aprendan normas básicas de convivencia, la solidaridad, el respeto mutuo y el reconocimiento, más allá de las clases. Hoy son muy altos los niveles de violencia escolar: es inadmisible que la escuela sea un pequeño campo de batalla. Y la cuarta línea es una articulación entre los niveles, básico y medio, con la educación superior: una política que conecte los procesos de formación de manera que la universidad sea una alternativa para la que los estudiantes vienen preparados porque han tenido incentivos en el proceso escolar anterior.

Todo debe obedecer a un programa estructurado en torno al desarrollo de la paz y del posconflicto, de manera que los acuerdos no se queden en un artificio político y económico sino que realmente se convierta en la enseñanza de un arte de vivir en comunidad.

Articular entidades y fortalecer la media técnica

 

Sonia Isabel Graciano
Directora Facultad de Educación
Universidad Pontificia Bolivariana

Hacer énfasis en las escuelas normales superiores en alianza con las facultades de Educación, para erradicar el analfabetismo y elevar los niveles educativos. Esto supone el desarrollo de un trabajo articulado para llegar a todos los municipios mediante la alianza entre Proantioquia, el Centro de Tecnología de Antioquia (CTA), y la Asociación de Facultades de Educación (Ascofade), con la participación de las maestrías en Educación (tesis de grado orientadas a fortalecer el conocimiento específico de áreas como matemáticas, ciencias naturales, entre otras, articulando el saber específico y el saber didáctico). Reactivar los parques educativos como opción de escuela ampliada y fortalecimiento cultural, y desarrollar en ellos programas de media técnica. En ese punto en particular, se requiere una focalización de los potenciales productivos y de servicios de cada una de las nueve subregiones para diseñar propuestas situadas, que permitan pertinencia y sostenibilidad, que deriven en el diseño de nueve focos de media técnica para el Departamento. Fortalecer las instituciones educativas (liderazgo en la gestión, en el currículo, en la didáctica, y la evaluación de los aprendizajes y del marco institucional) con base en el esquema de alianzas que se ha utilizado en Medellín. Para ese caso, en cada subregión se articularían establecimientos educativos, una empresa productiva, Proantioquia, CTA, una facultad de educación y una escuela normal superior. Desarrollar pasantías académicas de docentes de las subregiones por experiencias relevantes e innovadoras, que tendrían como propósito conocer experiencias curriculares, didácticas, evaluativas, de gestión, para replicarlas de acuerdo con las particularidades de los contextos subregionales.

FUENTE: EL COLOMBIANO