Cómo perder el miedo a los aviones Destacado

(Foto: Revista Semana) (Foto: Revista Semana)

La tragedia del Chapecoense atemorizó a muchos y aumentó el miedo de los aerofóbicos. Sin embargo, la probabilidad de morir en un avión es remota. Esto aconsejan los expertos para controlar y superar el miedo a volar.

El mundo todavía no sale del asombro y la consternación por la tragedia aérea ocurrida en la noche del martes 28 de noviembre en el cerro El Gordo en La Unión, Antioquia, donde murieron 71 personas, entre ellas 19 jugadores del club Chapecoense de Brasil, finalista de la Copa Sudamericana 2016. La noticia no solo generó enorme tristeza, también reforzó el temor de los aerofóbicos y despertó en algunos el miedo a montarse en un avión.

Aunque un accidente aéreo es mucho más impactante que el de otros medios de transporte, pues los pasajeros no suelen sobrevivir el siniestro, lo cierto es que la probabilidad de morir en un avión es de aproximadamente una entre 10.000. Son mucho más altas las posibilidades de fallecer en un accidente de automóvil, bicicleta y moto, pero “la gente no los ve como algo tan catastrófico porque no ocurren en un mismo punto geográfico y no tienen tanta resonancia como el de un avión”, señaló a Semana.com Diego Castrillón, Ph. D. (c) en psicología clínica que ha coordinado el equipo de psicólogos que ha atendido la emergencia del accidente del vuelo 2933 de LaMia en Antioquia.

Qué es la aerofobia

Castrillón afirma que todas las personas sienten fobia por aquello que amenaza la supervivencia de la especie, pero también hay unas específicas que afectan a una minoría. Ese es el caso de los aerofóbicos, quienes tienen miedo a volar en un avión. Se estima que el 10 % de la población general lo padece, y está asociado al igual que las demás fobias con el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). “Quienes son aerofóbicos sienten que no tienen el control de lo que les sucede dentro del avión por estar en el aire y eso les genera ansiedad y pánico. Por eso prefieren recorrer miles de kilómetros por tierra”, señala el experto.

La falta de control y lo inesperado es el caldo de cultivo para desarrollar una fobia. Algunas personas se sienten más vulnerables a unas cosas que otras, y esto en muchas ocasiones proviene de una predisposición genética. “Hay casos de familias donde hay trastornos de ansiedad y son más propensas a padecer fobias”, explica Castrillón.

El miedo a volar también está asociado con otras fobias como la claustrofobia, por el encierro dentro de la aeronave, y el miedo a las alturas. Al no poder controlar ciertas cosas que suceden en el vuelo, los afectados comienzan a sentir ansiedad por encima de los niveles normales y presentan “sudor, aumento del pulso cardiaco, bajones de temperatura y mucha tensión”, explicó a este portal Juan Pablo Sánchez, psicólogo clínico de la Secretaría de Educación. Adicionalmente, ese temor tan grande puede transmitirse a los demás familiares o compañeros de viaje.

Formas de controlar el pánico a volar

Las fobias tienen distintos niveles. En el caso de quienes tienen miedo a volar hay personas que sienten mucha ansiedad, sufren todos los síntomas y pese a lo tortuoso de la experiencia logran viajar y llegar a su destino. Otras simplemente no pueden subirse a un avión porque les produce escozor. En esos casos extremos es necesaria la atención de un psicólogo o un psiquiatra para someterse a tratamiento.

Pero en los otros es posible aplicar unos consejos prácticos para controlar la ansiedad, el miedo y superar la fobia. De hecho, algunas aerolíneas como Avianca tienen seminarios-talleres dirigidos por expertos para pasajeros con aerofobia. Allí se les brinda información sobre los procesos técnicos y humanos que intervienen en un vuelo y se les explica teóricamente las razones por las cuales no deben sentir miedo.

Estos son algunos de los consejos prácticos que recomiendan Castrillón y Sánchez para perder el miedo a volar:

-Comience por eliminar las cosas que puedan aumentar su nivel de ansiedad, como por ejemplo llegar tarde al aeropuerto. Eso solo empeorará las cosas y la angustia puede aumentar en la cabina de vuelo.

-Aléjese de las cosas que lo asustan para que el viaje sea más cómodo. Irse con ropa ligera es esencial para no acalorarse y evitar que la circulación de la sangre se vea afectada, pues está comprobado que esto aumenta la propensión a sentir estrés y ansiedad. 

-Si tiene pensamientos negativos, verbalice cosas que contrarresten esos pensamientos. No diga “nos vamos a estrellar, nos vamos a caer”, porque no se ayudará en nada.

-Cuando haya turbulencias, haga ejercicios de respiración y relajación. Lleve unos distractores que le permitan alejarse de esos detalles que le producen miedo. Escuchar música que le guste es ideal o dormir para olvidarse de la situación.

-No lea durante el vuelo, pues los ojos tienen que esforzarse mucho para mantener la mirada fija y el avión va a mucha velocidad. Además, eso lo mantendrá despierto y tensionado, no lo relajará y lo mantendrá más alerta a cualquier ruido. Tampoco tome trago porque contrario a lo que muchos piensan, no lo ayudará a reducir los niveles de ansiedad y estrés.

-Afronte la situación con valentía y abrace la incertidumbre. Todas las personas deben ser conscientes de que no están exentas de morir en cualquier situación o lugar inesperado. Por eso no hay que pensar negativamente sino estar tranquilos y disfrutar del vuelo

 

Fuente: Revista Semana

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