Lo que hay detrás de la 'guerra del centavo' entre Uber y Taxis en Cali

(Foto: occidente.co) (Foto: occidente.co)

Varios taxistas amenazaron con “quemarle el carro” a un supuesto conductor de Uber por prestar servicio de transporte en el parque el Peñón, oeste de Cali, en la madrugada de este martes.

Voceros de Uber respondieron frente al hecho que no tienen reporte del incidente pero están en contra de acciones violentas.

Que los taxistas son ladrones, que sus vehículos huelen a marihuana, que tienen muchas multas... Que los conductores  Uber  roban al Estado porque no tributan, que  desprestigian a los taxistas para enmascarar su ilegalidad, que  son una competencia desleal.

Los señalamientos  que han saltado por las ventanillas a las vías de Cali, en un rifirrafe entre  taxistas  y particulares que prestan un servicio de transporte  con la aplicación móvil Uber, subieron de revoluciones  esta  semana con  casos  de agresión que requirieron la intervención de la Policía y de los agentes de Tránsito.

Como se vio en dos videos que circularon por redes sociales, un Uber acudió a un llamado el lunes en la noche. Pero   al llegar por el pasajero a El Peñón se topó con taxistas que lo persiguieron, lo rodearon y le gritaron insultos y amenazas de  dañarle el carro por estar “quitándoles el pan”. La noche siguiente,  en el sector de Salomia,  taxistas le reclamaron a otro conductor Uber y le pintaron en el parabrisas: UBER NO +.

Uber, en un comunicado, expresó que “la violencia contra cualquier ciudadano es inaceptable. Reiteramos el apoyo de Uber a los socios conductores y usuarios con todas las herramientas a nuestro alcance”. Y añadió que  cuentan con soporte 7x24 de   un equipo  preparado para dar seguimiento a estos incidentes reportados por usuarios o conductores, a través de la app.

Manuel es enfermero profesional, pero hace dos años presta servicios Uber después de terminar su turno, “porque este país lo obliga a uno a tener otra fuente de ingreso adicional”.

Dice que hace dos o tres meses  fue víctima de una agresión por parte de unos taxistas que llamaron a pedir un servicio. Cerca al Sena de Salomia  abrieron persecución contra él, lo interceptaron en el semáforo, intentaron  cerrarlo y uno de ellos chocó el taxi contra su carro. “No puse  demanda porque no tomé placas de los taxis, por temor solo pensé en escapar y sino,  hasta me habrían linchado”, recuerda.

Uno  de los 450 conductores Uber que hay en Cali, que pidió reservar su identidad, contó a El País que él fue taxista y hace ocho meses cambió a este nuevo servicio por plataforma digital. “Vendí el taxi porque  este gremio se dañó en todo. En  ocho años vi muchas cosas, mucha inseguridad,   paseos millonarios, señoras que se bajan a cambiar un  billete y se les llevan el mercado. Ni la gente ni la Policía saben que un  70 % de los  que hacen los turnos de noche se dedican a delinquir”, revela.

“Esto se debe a que las empresas de taxis  no investigan a los conductores,  mientras que en Uber le piden antecedentes y al pasajero le aparece en su celular el nombre, la foto, la placa del carro, la hoja de vida, todo”, sostiene. Añade  que Uber es  tan estricto que a la menor queja,  un conductor queda bloqueado, lo despiden de inmediato.

Manuel aclara que, en su opinión, no todos los taxistas son malos, pero “el 80 %, 90 % de ellos tiene mala fama, no brindan seguridad, sus carros están en mal estado, son patanes, malos conductores, tienen muchas multas. Antes de arrojarnos piedra, deben pensar es cómo van a competir”. 

En cambio, dice, los  conductores de Uber brindan seguridad y por eso la gente los reclama. Afirma que prueba de ello es que él transporta médicos, abogados, fiscales, cirujanos y hasta policías y  agentes de Tránsito que le confiesan   que lo toman  por seguridad. Afirma que usuarios de  Ciudad Jardín mandan niños solos en Uber. “A nosotros nos dan conferencias sobre cómo tratar un pasajero, nos exigen estar bien presentados, bien afeitados, con el carro bien limpio. Me da pesar porque yo fui taxista, tengo dos hermanos taxistas que están viendo cómo se pasan a Uber”, explica.

Alberto Mendoza, presidente de la Federación Nacional de Taxistas, defiende su gremio diciendo que sus competidores de Uber  están distorsionando la realidad para justificar su ilegalidad. 

“Hace 4 o 5 años no hay  un paseo millonario en Cali, las 29 empresas de taxis de Cali tienen identificado al 97,9 %  de sus conductores a través de los centros de diagnóstico,  porque para operar deben tener una tarjeta de control que se renueva cada tres meses”.

Yerson, un transportista de servicios especiales –conocidos como los blancos,  quien denuncia que los taxistas los atacan igual como si fueran Uber– coincide en ello:  “La mayoría de los taxistas son patanes, groseros y están empeorando la situación a los que sí estamos  prestando el servicio bien, pero así como están actuando, solo  están dañándose más la imagen, porque están diciendo lo  que son”, sentencia.

La legalidad de Uber es el punto discordante.  Mendoza  argumenta que Uber es  legal, porque  tiene registro en la Cámara de Comercio para su aplicación móvil, pero corporativamente son  ilegales porque no son empresa de transporte  constituida para operar como servicio público individual de pasajeros, como ordena el decreto 172 del MinTransporte.

“Nuestros  vehículos sí cumplen la expectativa jurídica: tienen una tarjeta de operación y todos los  seguros que les dan garantías a nuestros usuarios.  Uber  no va a favor del usuario, lo pone en riesgo porque no cumple la expectativa jurídica que exige un servicio público”, sustenta el líder de los taxistas.

Yerson   admite que Uber sí es un servicio público  ilegal y   aclara que los servicios especiales como el que él presta sí están autorizados porque  el decreto 348  cita que los taxistas  no pueden prestar servicios empresariales. “Sin embargo, ellos hacen más de 25.000 servicios empresariales que no les corresponden y no tenemos problema, pensamos que todos tenemos derecho”, comenta.

El gremio de los taxistas discute que Uber puede dar tarifas más económicas porque los taxis pagan la matrícula o  cupo para servicio público.  Cupos que están congelados por la Secretaría de Tránsito  desde los años 90. Hoy se negocian entre particulares cuando un propietario de un taxi viejo vende su cupo a uno nuevo para  ingresar al mercado. 

Yerson explica: “los que están en el negocio de vender y comprar taxis para reposición  volvieron esas matrículas comerciales. Yo compré licencias a $5 millones cuando fui taxista, y  terminé vendiendo a $34 millones. Un buen negocio para mí, pero mal negocio para el señor que tiene 10, 12, 14 taxis, que los compra para revender la licencia”.

Sin embargo, dicen que ese valor no afecta al taxista porque la mayoría de vehículos son de  bodegas de taxis. 

“En Cali hay como  20 bodegas donde se puede tomar un taxi por días, meses, años,    el tiempo que quiera, y el que  paga la licencia  es el dueño, el taxista solo paga la  entrega diaria, pero no lo logran porque no prestan buen servicio”, insiste Yerson.

Manuel argumenta que un Uber  paga tres seguros de gama alta, como su Kía Rio 2016  comprado hace ocho meses en concesionario y en efectivo. “Tengo cómo demostrar que está asegurado contra terceros, brinda mucha comodidad, aire acondicionado, televisión y seguridad porque es polarizado. Si el gremio de los taxis  pretende cuestionar o criticar, debe competir  para prestar un mejor servicio”, expone.

“Si ellos pagan $140 millones o $190 millones por un cupo, y dicen que les estamos quitando el trabajo, que piensen más   en la persona que los contrata, en su patrón que es el que les exige una cuota más alta, no nosotros”, sostiene.

Mendoza dice que no busca justificar lo que está pasando, pero que  se veía venir que el taxista se enojara, porque ha perdido más del 50 % de sus ingresos y los de la noche se han afectado mucho porque Uber está funcionando  en las discotecas.

“Es muy importante que el Alcalde haya levantado la Ley Zanahoria y  creímos que íbamos a salir beneficiados, pero hacemos pista  en discotecas y de cinco parejas,  solo una toma taxi, los demás se van en Uber. Ellos hacen unas promociones en las que dan $15.000 por usuario nuevo que presenten y $150.000 por carro que exhiban en redes sociales”, apunta  Mendoza.

Sobre las agresiones de la semana pasada, dijo que todo ciudadano tiene el deber de denunciar a otro que esté en un acto delictivo. “Eso es lo que han hecho los compañeros de una manera responsable. Lo que no dicen es que ese vehículo sí venía prestando el servicio Uber porque uno de los compañeros solicitó el servicio para garantizar que ese vehículo sí lo era”, reconoció.  

Rechazó las acusaciones de los daños a los carros. “No justifiquen con infamias la ilegalidad que se está cometiendo contra los taxistas que hemos sido la luz y los ojos de la ciudad. Lo que han hecho los taxistas es poner ese ciudadano a disposición de la autoridad competente, no han hecho nada ilegal. Y al que le pintaron el parabrisas fue con betún blanco, para identificarlo y que no se les fuera a escapar”, explica. 

Mendoza reclamó que es injusto que mientras los taxistas han hecho obras sociales en la ciudad, “Uber está robando al país porque no tributa un solo peso. Invito a la ciudadanía a tomar taxi, que sí somos legales y pagamos hasta IVA”, remató.

 

Fuente: El País de Cali

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