Se siguen cayendo las casas viejas del centro de Bucaramanga

(Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL)  (Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL)

El techo y los paredones de una vieja casona, situada en la calle 34 con carrera 20, se vinieron al piso de manera sorpresiva.

Y aunque por fortuna no se presentaron víctimas que lamentar, el desplome encendió de nuevo las alarmas en torno al mal estado de las viviendas más antiguas de la zona céntrica de Bucaramanga.

Este desplome, el cuarto registrado durante las dos últimas semanas, evidenció una vez más el peligro que representan estas edificaciones para la comunidad.

Como se recordará, hace apenas tres días la fachada de la edificación de la otrora cárcel de mujeres, por los lados de calle 37 con carrera 9, también colapsó.

Estas casas en ruinas, que no son otras cosas que moles de tapia pisada, podrían ocasionar tragedias más graves.

Concepto técnico

Un seguimiento técnico hecho por la Secretaría de Planeación a las urbanizaciones viejas de Bucaramanga, de manera especial a las de la zona céntrica, concluyó que el 25 % de esas construcciones hace rato que cumplió su tiempo de vida útil.

Tales predios no solo llevan más de seis décadas de construidas; además fueron levantadas con materiales rústicos como el bahareque, el cual las hace menos resistentes a fenómenos naturales.

Según la radiografía de Planeación Local, 76 viviendas registran serias averías en sus redes de servicios públicos, lo cual repercute de manera directa en el hundimiento de sus pisos.

Por otra parte, muchas de esas habitaciones no cuentan con las mínimas normas de mantenimiento urbanístico requeridas, acelerando su proceso de envejecimiento.

Fuente: Vanguardia Liberal

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