Corrupción en Brasil: ¿un lodazal del que nadie se salva?

(Foto: Agencia AFP) (Foto: Agencia AFP)

Las investigaciones por corrupción en Petrobras estaban centradas en los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff. Ahora rozan a Fernando Henrique Cardoso.

Hace más de un año, cuando el caso Lava-Jato, que investiga el esquema de corrupción en la estatal Petrobras, comenzaba a ampliar la nómina de detenidos, el expresidente Fernando Henrique Cardoso afirmaba que “no era creíble  que la jefa de Estado, Dilma Rousseff, y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, desconocieran el gran caso”.

Entonces, las investigaciones cercaban cada vez más a los expresidentes del Partido de los Trabajadores (PT) estaban. Con el tiempo se demostró que Rousseff no estaba vinculada con la trama corrupta (la destituyeron por un delito de responsabilidad no de corrupción), aunque la situación de Lula es más compleja.

Al igual que la de Cardoso. La Policía Federal (PF) brasileña informó que abrió un proceso de investigación por las supuestas irregularidades en la compra de termoeléctricas por parte de la petrolera estatal Petrobras durante el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).

La PF en el sureño estado de Paraná confirmó  la apertura del proceso, el pasado mes de septiembre, pero evitó dar detalles del mismo, que según medios locales involucra también a las empresas de energía NGR, de Estados Unidos, la francesa Alstom y la constructora Camargo Correa.

El comisario Roberto Biasoli, responsable por la investigación, indicó que el proceso surgió a partir de las declaraciones del exdirector del Área Internacional de Petrobras Nestor Cerveró, uno de los condenados por el caso de corrupción en la estatal y que cumple su pena en régimen domiciliario.

Cerveró, según el documento al que tuvieron acceso medios locales, admitió que recibió coimas a raíz de la compra de la maquinaria termoeléctrica para obras a cargo de la constructora Camargo Correa, implicada en el caso Petrobras.

Las irregularidades ocurrieron entre 1999 y 2001, en el segundo mandato de Cardoso y hasta ahora ninguna de las empresas implicadas se ha manifestado al respecto.

Testimonios anteriores ya lo habían vinculado con la corrupción de la estatal petrolera, pero no se había abierto un proceso. A comienzo de año, Cardoso salió mencionado en los documentos confiscados a Delcídio Amaral, senador del PT, que demostraban que  la adquisición de la petrolera argentina Pérez Companc por parte de Petrobras incluyó un soborno de 100 millones de dólares al Gobierno del entonces presidente. En el texto, el exdirector no explica a quién se pagó el presunto soborno, ni quién fue el responsable de hacer el pago. Entonces, Cardoso dijo que desconocía esa información y que las acusaciones eran vagas.

Cerveró también fue el que vinculó a Lula. Según declaró, Lula era el responsable de recomendar a la constructora WTorre para una obra en un edificio de Petrobras en el centro de Río de Janeiro, según el periódico Folha de São Pãulo.

Pero a Lula lo siguen saliendo acusaciones. La Policía Federal lo acusó de beneficiar a un sobrino a través de millonarios contratos en Angola con la empresa Odebrecht, en una nueva causa de corrupción contra el líder de izquierda.

Lula habría recibido sobornos por favorecer a la gigante de la construcción Odebrecht utilizando sus influencias, de acuerdo a la operación policial que investiga contratos de esta firma con personas vinculadas a Lula, señaló la estatal Agencia Brasil.

La policía investiga un contrato millonario de 2012 entre Odebrecht y la firma Exergia del empresario Taiguara Rodrigues, sobrino de Lula, en las obras de ampliación y modernización de la hidroeléctrica de Cambambe, en el país africano. Taiguara Rodrigues es hijo de Jacinto Ribeiro dos Santos, hermano de la primera esposa de Lula.

El expresidente (2003-10) enfrenta dos juicios, uno en Curitiba y otro en Brasilia, relacionados con el megafraude en Petrobras, por cargos de corrupción, lavado de dinero y obstrucción a la justicia.

Según los fiscales brasileños, Lula era el “comandante máximo” del esquema de corrupción en Petrobras, pero no hay acusaciones formales ante la justicia por esas acusaciones. Existen otras investigaciones abiertas contra el expresidente, que podrían transformarse en nuevas denuncias o ser archivadas por falta de pruebas.

 

Fuente: EL ESPECTADOR

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