¿Por qué se fue del gobierno de Santos la mujer más poderosa?

(Foto: portafolio.co) (Foto: portafolio.co)

Habla la exministra Maria Lorena Gutiérrez tras su salida por terna de Néstor Humberto Martínez.

La veo físicamente muy bien. Se ve fresca, descansada y alegre...

Pues debe ser que estoy durmiendo más, María Isabel, y claro, eso y un poco más tranquila, porque la tarea en el Palacio con el Presidente es ajetreada y muy dura.

¿Qué tal la delicia de no tener nada que ver con el chicharrón del paro de camioneros?

Sí, pero estoy preocupada, como todos los ciudadanos. Igual a como me preocupé durante los seis años que estuve trabajando en Palacio. No puedo decir que por no estar manejando el problema ahora lo esté menos.

La diferencia es que usted estaría ahí metida en el problema, mientras que se puede ir tranquilamente ahora para la peluquería…

Tenga la seguridad de que estaría metida de cabeza.

Hay la preocupación de que la gente que está negociando con los camioneros es inexperta, por buena que sea: el joven Ministro de Transporte es un primíparo, y no lo digo despectivamente; acaba de llegar a su cargo. Y el doctor Luis Guillermo Vélez, pues viene de una superintendencia pero tampoco es así que tenga un Ph. D. en negociación. Para eso se necesitan unos tigres, como era la ministra Cecilia Álvarez. ¿Esto lo estamos manejando con cachorritos?

En estos últimos días he tenido oportunidad de hablar con algunos ministros sobre el paro.

¿Y con el Presidente, no?

También le escribí al Presidente porque creo que lo que están pidiendo los transportadores es imposible, pero es simplemente lo que ellos siempre ponen sobre la mesa. Yo creo que las vías de hecho no se pueden permitir, las amenazas no se pueden permitir; el pronunciamiento del Presidente está bien en ese sentido, pero yo sí creo que hay que poner una agenda final para el tema de los transportadores. No podemos seguir con el tema de que el transporte no sea competitivo y que sea de unas mafias. 

Sí, y que cada año nos hagan unos paros unas mafias que tienen un negocio de cupos y chatarrización. El Gobierno permitió que se volviera costumbre la toma de carreteras cada vez que alguien tiene una queja...

También depende de la madurez. El país va a tener que ir evolucionando en el tema de las protestas sociales. Son válidas mientras no se mezclen con la violencia. Aquí se necesita un trabajo de mediano plazo que no es solamente solucionar el paro, aunque creo que hay que solucionarlo ya.

Bueno, el Presidente le creó a usted un cargo: ministra de la Presidencia. Usted no fue ministra. Fue requeteministra. La persona más poderosa de Palacio durante mucho años...

Yo fui primero secretaria general, lo mismo que Luis Guillermo Vélez. Cuando llegó Néstor Humberto fue cuando se hizo el gran cambio de la Presidencia, con cuatro ministros consejeros. Cuando se fue Néstor Humberto, yo lo reemplacé y volví a ser quien era: secretaria general de la Presidencia. Las funciones son las mismas, pero uno hace su cargo.

Perdón, pero secretarios de la Presidencia que yo recuerde con tanto poder como el suyo, que se metiera en tantas instancias del Gobierno, con conocimiento de los sectores, no recuerdo muchos…

Por eso le digo que depende de uno. Yo soy una mujer muy trabajadora, me gusta el servicio público, creo firmemente en el presidente Santos y en su política, entonces estaba entregada a eso y por ello me metí en diferentes cosas. Cada uno tiene su perfil.

Por eso me pareció tan extraña la forma como usted salió del Gobierno. De una persona tan poderosa no se espera que dé un portazo en Palacio y se vaya simplemente porque ternaron a fiscal a alguien que no era de su agrado, el doctor Néstor Humberto. ¿Eso fue proporcional a su importancia y a la confianza del Presidente?

Se mezclaron muchas cosas. Llevaba ya seis años, yo creo que uno también se va cansando, y me parecen bien los cambios tanto para el Gobierno, para el Presidente, como para mí, ¿no?

Sí, cambiar está bien. Pero depende de por qué y cómo...

Yo no creo que haya sido tan ‘portazo’, como usted dice, aunque sé que mucha gente lo vio así. Hablé con el Presidente muchas veces, era lo mejor. La verdad, soy una persona demasiado sincera, y… ¿no?, entonces hay momentos en que creo que uno tiene que dejar que las cosas pasen.

Sí, yo le entiendo su prudencia y todo, pero uno no se puede ir de un Gobierno porque le cayó gorda una persona…

No, pero es que no fue por una persona, por eso le digo que fue por muchas cosas.

Esa persona fue la gota que rebozó la copa…

Le repito: todo hizo parte de una cantidad de situaciones, pero no contra la persona. O sea, yo no tengo nada contra la persona.

¿Es cierto que durante la campaña desayunaron más de una vez usted, la Canciller y el candidato Yesid Reyes? Poderosos jefes de debate (risas)...

Pues, yo desayuné varias veces con Yesid Reyes y con la otra candidata, Mónica Cifuentes. Pero yo ya no estaba en el Gobierno.

Uno puede desayunar con quien se le da la gana, usted es una persona particular...

He hablado con mucha gente, pero nada de tener una estrategia, ni un complot ni nada. Y con Yesid somos amigos desde antes, pues, amigos de gabinete.

Pero claro, en ese momento político se interpretaba como que el candidato del Gobierno era Yesid Reyes, porque los alfiles más importantes del Gobierno en el gabinete, como Cristo, la Canciller y usted lo estaban apoyando…

La verdad, obviamente uno sí tiene sus preferencias, pero pues campaña, nunca.

¿Cree que Néstor Humberto pueda ser un buen Fiscal?

Sí, sí. Yo creo que tiene retos grandes. Él es un hombre muy inteligente, y yo creo que también tiene la perspicacia política y sabrá entender el momento del país para poder ajustar ciertas cosas tanto en la Fiscalía como en su forma de trabajar.

Me gusta eso de que diga que hay que ajustar en la Fiscalía. El Gobierno parece haber sido el último en darse cuenta de lo que pasaba allá. ¿Cuántas denuncias hay contra el señor Pedro Aguilar, gran empresario del paro de camioneros, que llevan años quietas?

No creo que sea solo un problema de la Fiscalía sino de todo el sector justicia. Es el gran reto para este país, y no va a haber posconflicto bien si no hay un sistema de justicia. Todas las reformas de justicia han sido un desastre, ahora se acaba de caer esta última.

En lugar de invertir todos los esfuerzos, las energías, los recursos –que son limitados–, la inteligencia, en recuperar la justicia que tenemos, que es con la que nos vamos a morir, se creó otra justicia nueva costosísima, desinstitucionalizadora, excluyente, que se va a comportar como una suprajusticia...

El reto ahora es montar esa justicia transicional, ese tribunal, e involucrar a las cortes. Esto no puede ser un tema paralelo.

Y hay respeto a las autoridades...

Y hay respeto. Yo creo que la gente tiene derecho a protestar porque ninguna sociedad es perfecta. Pero yo sí creo que tenemos que educar a la gente en el tema de la protesta social y dejar esa cultura un poco mafiosa y la ilegalidad que tenemos en el país. En Francia hay una protesta diaria, no hay piedras, no hay vías de hecho, no hay violencia. Así la gente tiene derecho a protestar.

¿Qué va a hacer María Lorena Gutiérrez ahora? Se va de embajadora a Alemania. ¿Por qué aceptó una embajada?

Lo pensé mucho y creo que es una gran oportunidad personal y profesional de irme unos años. Creo que es el país más importante de Europa, donde hay una agenda muy interesante. Está el tema comercial, que era mi vida antes de entrar al Gobierno, de trabajar con las empresas, de mover ese tema. Yo creo que en Alemania hay muchas oportunidades. Está el tema de la paz, y yo, a pesar de no ser abogada, estoy obsesionada por la justicia.

Como es la primera vez que la entrevisto como particular, le tengo que preguntar: ¿qué le aconsejaría al presidente Santos que cambiara en su gobierno? Su respuesta más sincera por favor...

Creo que su perfil es tomar decisiones al interior del Gobierno, estar pendiente de todo, pero el país no sabe que es así. Al país le gusta la microgerencia.

¿Es decir que él es más activo de lo que la gente percibe?

Él es mucho más activo de lo que la gente percibe, y yo lo puedo constatar.

Porque a veces da la sensación de que no...

El Presidente está desde las seis de la mañana con los temas, trabaja hasta las diez de la noche, o sea, de verdad es una persona que además está encima de todos los temas. Yo le apuesto a que con esto del paro, no es la reunión de ayer, en esto llevan 30 días y todo liderado por él.

Lo conozco desde que no era Presidente. Puedo dar fe de que él de sobra ‘hace la tarea’ y es el más disciplinado de los disciplinados. Pero, desde el Gobierno, por alguna razón transmite la sensación contraria: la de que el que trabajaba todo el día era Uribe y él solo está dedicado a una única agenda...

Claro, porque entonces Santos no es del show, no es del grito, no es el espectáculo. Entonces parece que no estuviera ahí, pero siempre está ahí, en todos los problemas y en las decisiones.

Para cualquier problema que tiene Colombia en su diario vivir solo tiene una respuesta: la paz. La paz se volvió la agenda nacional y parecería que no hay gobierno para todos los otros problemas que hay en Colombia...

Discrepo. El problema de comunicación es que todo es la paz. Entonces, así él vaya a un evento de las carreteras o de lo que sea, todo se vuelve la paz, ¿no? Pero también es cierto que la paz es la gran prioridad de este Presidente.

Aunque le admito que la gente tiene que poder darse cuenta de que él tiene idea de lo que está pasando con todas las carreteras, con los transportadores, está metido en los problemas de salud, porque es que además viví a su lado. El presidente Santos no es ajeno a nada. No es que no gobierne, sino que la gente debe poder ver y percibir de verdad cómo trabaja y cómo gobierna.

Sin embargo, la gente lo percibe como un presidente de una agenda. Algo tiene que estar pasando porque las encuestas así lo indican...

Si usted lo entrevistara, podría preguntarle acerca de cualquier cartera. Todo lo maneja, lo tiene en su cabeza, pero no hace el show gerencial. Aunque la gente sí tiene que poder percibir esto porque es parte de la confianza. A los colombianos nos encanta tener a alguien que nos cuide; entonces, es parte de la presencia que debe proyectar un presidente.

¿Cuáles son sus ministros estrella?

Pues, es difícil clasificarlos. Pero voy a decirle, no porque sea mujer, pero dos mujeres que llevan seis años: María Ángela (Holguín) y Mariana Garcés son sobresalientes.

Mariana es extraordinaria...

Son extraordinarias las dos.

Mariana Garcés tiene una vocación de servicio público impresionante y no está en ningún complot...

Ambas tienen vocación de servicio, pero además son personas con poco presupuesto, y mire la cantidad de cosas que han hecho. Entonces, María Ángela, aparte de los temas de la Cancillería, aparte de los temas de relaciones internacionales, tiene todos los chicharrones de las fronteras. Y Mariana también, en las inversiones en las regiones, en los sitios más alejados de este país, trabaja con las uñas. Entonces me parecen dos mujeres para resaltar, y pues hay muchos ministros también buenísimos.

Bueno, pero veo que a pesar de su renuncia un poco intempestiva, sus relaciones con la Casa de Nariño quedaron perfectas...

Pues sí. No creo que nadie haya quedado bravo. Aunque, obviamente, salir es difícil.

¿Usted no quedó sentida con el Presidente? Porque él hizo exactamente lo que usted no quería que pasara: ternar a Néstor Humberto para fiscal, y ganó.

Yo no quedé sentida con el Presidente. No soy fundamentalista. No lo tomé, como dicen de algunas mujeres, comentario que me parece un desastre, una cosa hormonal. Fue una decisión superracional, supertranquila, tampoco para generar una crisis.

Pero usted tiene que entender. Cuando renuncia súbitamente la mujer más importante que hay en Palacio, la más poderosa y la mano derecha del Presidente, en la que había depositado toda su confianza, pues es una noticia grande. ¿Finalmente no fue porque ternaron a fiscal a un hombre que a usted no le gustaba?

No. Fue una suma de varias cosas. Había llegado el momento. Hay momentos, y ya. Y llegó el momento, digamos. Yo creo que hay momentos de momentos, y ya.

 

Fuente: María Isabel Rueda, El Tiempo. 

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