Música electrónica para reparar los daños cerebrales

(Foto: Cortesía: Agecia Sinc y Footscray Community Arts Centre Australia) (Foto: Cortesía: Agecia Sinc y Footscray Community Arts Centre Australia)

A través del sonido, luces, formas, interacción y movimiento esta propuesta digital busca rehabilitar las lesiones de los pacientes.

En el Festival de Melbourne (Australia) concurren la danza, el teatro, la música, el circo y las artes visuales. Allí en 2014 tuvo lugar una actuación muy especial. El grupo The Amplified Elephants, todos ellos con alguna discapacidad intelectual, después de ensayar varias semanas presentaban una de las obras, un proyecto orquestal del compositor australiano James Hullick en el que el solista era la mesa Resonance.

Resonance es una mesa creada por CiArt, un centro audiovisual interactivo dedicado a investigar sobre juegos y tecnología digital para su aplicación en las ciencias de la salud. La iniciativa ha sido premiada este año con el Victorian Premier’s Design Award y el Good Desing Award australiano.

Jonathan Duckworth, director del laboratorio, creó su aplicación de software lúdica dentro del proyecto Elements, que tiene como finalidad realizar composiciones sonoras y de retroalimentación visual para promover la actividad artística en grupo y, además, contribuir a la rehabilitación de personas con alguna lesión traumática del cerebro.

“Tras un accidente, el daño cerebral muchas veces conlleva a la reducción de la amplitud de movimiento, la incapacidad para agarrar y levantar objetos o realizar movimientos precisos. Elements está enfocado a la rehabilitación”, dijo Duckworth a la agencia Sinc.

El sistema consta de una pantalla horizontal de gráficos de mesa, un sistema de seguimiento basado en la visión integrada, interfaces de usuario tangibles e inalámbricas y un software de creación de juegos de ordenador en 3D. Los movimientos del paciente pueden ser rastreados y registrados con el tiempo para un análisis posterior.

“Los pacientes se colocan frente a la mesa y manipulan objetos de diferentes tamaños y formas para aumentar el control gestual básico. Es un sistema que cuenta con la colaboración de ingenieros en computación, neurocientíficos y psicólogos, y ya se ha implantado en varios hospitales con pacientes que necesitan hacer rehabilitación o que tienen alguna discapacidad intelectual. La mayoría de ellos han sufrido accidentes de tráfico o laborales”, explica Duckworth.

A través del juego, los usuarios pueden buscar nuevos efectos, sonidos y elementos visuales para ver cómo funcionan. Al hacerlo, descubren nuevas formas de relacionarse con su cuerpo y reaprender sus capacidades de movimiento de un modo autodirigido.

Los resultados de las evaluaciones clínicas llevadas a cabo por los hospitales indican que los adultos afectados mejoran su nivel de compromiso, motivación y autoestima, y recuperan habilidades motoras en sus actividades cotidianas. Ahora, un equipo de colaboradores europeos del RMIT está probando Elements con niños.

Quienes también tienen claro los beneficios de la simbiosis entre ciencia y arte son los científicos del mayor laboratorio de investigación en física de partículas del mundo, el CERN. Desde 2011, cuando se formalizo y se firmó su Política Cultural, este centro ha sido un punto de encuentro y diálogo entre artistas y científicos a través de Arts@CERN, porque ambos exploran “el mundo en que vivimos y nuestro lugar en el universo”.

 

Fuente: El Espectador

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