No más cigarrillos exhibidos en tiendas

(Foto: El Espectador / AP) (Foto: El Espectador / AP)

La otra batalla que perdieron las tabacaleras

De ahora en adelante, por decisión del Consejo de Estado, las cajetillas no podrán estar expuestas a los ojos de los consumidores.

Cuando a la abogada Liliana Ávila se le pregunta por qué considera importante que los cigarrillos no estén exhibidos en las tiendas y supermercados, a los ojos de todo el público, entre sus argumentos cita un informe que fue publicado en Buenos Aires (Argentina), en octubre de 2015, y que por nombre lleva Niños en la mira de la industria tabacalera. En él, varias organizaciones latinoamericanas, como la Fundación Interamericana del Corazón Argentina; Aliança de Controle do Tabagismo e Saúde, de Brasil, y Corporate Accountability International, de Colombia, detallan algunas de las estrategias publicitarias de esta industria para capturar adeptos. Una de las más comunes, escriben, es exhibir cajetillas con llamativos mensajes en cualquier punto de venta, y en ocasiones ponerlas junto a productos para los más pequeños, como dulces y juguetes.

Evitar que eso suceda es una de las razones por las que Ávila considera valiosa la decisión que emitió el Consejo de Estado a finales de la semana pasada. Por medio de un auto administrativo, ese tribunal suspendió provisionalmente un par de circulares de la Superintendencia de Industria y Comercio (la 005 de 2012 y la 011 de 2012) que daban vía libre para exhibir cigarrillos en puntos de venta. De ahora en adelante todas las tiendas y almacenes de cadena deberán desmontar los estantes donde están ubicados esos productos. Es una decisión que la Superindustria debe cumplir de manera inmediata y que, como explica Ávila, no es apelable.

Ella fue una de las tres abogadas que demandaron las circulares de la Superindustria. A sus ojos, se trataba de una medida completamente ilegal que iba en contra de todos los esfuerzos para reducir el tabaquismo y de los pactos a los que se ha adherido Colombia para frenar esa epidemia, como el Convenio Marco para el Control del Tabaco. Hasta hace dos años, según muestra el Minsalud, una de cada diez personas fallecía de cáncer atribuido al cigarrillo.

“Implementar esa medida reduce el consumo porque se evitan la promoción y publicidad que hacen percibir el cigarrillo como algo glamuroso, sofisticado o atractivo. En los que más incide son en los niños y los jóvenes”, dice Ávila, que hace parte de Educar Consumidores, organización que conforma la Veeduría Ciudadana para el Control del Tabaco en el país. De hecho, cifras de la Organización Mundial de la Salud muestran que más del 80 % de los fumadores actuales empezaron a fumar antes de los 18 años.

Y aunque aún hace falta el fallo final del Consejo de Estado, la decisión, al parecer, puso punto final a una disputa jurídica que arrancó en 2013. Ese año, Ávila y sus colegas interpusieron la demanda y poco tiempo después le solicitaron a la Superindustria revocar las circulares. Pero en una resolución de 14 páginas, el superintendente Pablo Felipe Robledo no accedió a su solicitud. Ávila aún no se explica por qué, si para ella, como lo ratificó el alto tribunal, era una decisión cuestionable.

La medida no fue bien recibida en la industria tabacalera. Para Jorge Cabrera, vicepresidente legal y de asuntos corporativos de British American Tobacco, el auto es un exaburpto jurídico porque, explica, no es posible comparar la exhibición del producto con la promoción. “El Consejo de Estado se tomó atribuciones del Congreso. Todo tratado internacional como el Convenio Marco, debe estarmediado por una ley. Ahora, nosotros quedamos en el limbo. ¿Cómo van a hacer para que las 200 mil personas que manejan el producto lo escondan? ¿Debemos esperar la sentencia final?”, se pregunta.

Según Cabrera, ya la Superindustria interpuso un recurso de súplica. “Además”, dice, “vamos a promover una acción de nulidad porque no nos tuvieron en cuenta en el proceso”.

 

Fuente: El Espectador

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