Los productos genéticamente modificados en Vermont (EE.UU) deberán advertirlo en el empaque

(Foto: Lily Rhoads - Flirck) (Foto: Lily Rhoads - Flirck)

Aunque la norma solo entra en vigencia para este estado, varias compañías han advertido que cambiarán sus etiquetas en todo el país.

Desde que la ciencia avanzó lo suficiente para crear alimentos transgénicos y Organismos Genéticamente Modificados (OGM), la controversia alrededor de su uso no ha dejado de existir. Sin embargo, en días recientes la discusión parece ponerse más caliente.

Justo un día después que se conociera la carta que 100 científicos galardonados con el nobel le enviaron a Greenpeace, solicitándole que se dejara de oponer a los OGM, en el estado de Vermont, Estados Unidos, entró en vigor la nueva ley de etiquetado de estos productos.

De acuerdo a esta nueva normal, todos los productos que se vendan en los almacenes de Vermont deben incluir en el etiquetado del envase o paquete si alguno de sus ingredientes son OGM, así como sucede con los datos nutricionales que los consumidores estamos acostumbrados a ver.

¿Un problema para las compañías productoras?

Según advirtió el Vermont Retail and Grocers Association de este estado, entidad que reúne a vendedores y almacenes, con la entrada en vigor de la nueva medida podrían llegar a salir del mercado hasta el 10% de los productos.

Coca Cola, por ejemplo, advirtió que sacará del mercado los productos menos populares, debido a que cambiar su etiqueta representa un mayor costo que sacarlos definitivamente de los estantes, mientras modificará los envases de otros que estén destinados a venderse en Vermont.

Sin embargo, gigantes del mercado como Kellogs, Mars y General Mills, piensan ir más allá de la norma y modificar las etiquetas de todos sus productos, de forma voluntaria, sin importar si irán a Vermont o a otro lugar de Estados Unidos.

Pero más allá de los costos y los cambios, a muchas de las empresas lo que realmente les preocupa es la confusión que esta norma puede generar. Según el portal de noticias estadunidense Takepart, una de las peticiones de Campbell- famosas por ser el icono del pop art de Andy Warhol- es que exista un estándar nacional. El problema es que si el asunto está complicado entre empresas y consumidores, en el senado de Estados Unidos las cosas no dejar de estar menos calientes.

Un debate político enredado

Mientras Vermont encontraba la medida ideal para que los consumidores supieran si lo que comen tiene o no OGM, un proyecto de ley que se debatía en el Senado de Estados Unidos – que fue bloqueado en marzo – parecía ir en contravía.

Propuesto por los senadores Pat Roberts, R-Kan y Debbie Stabenow, D-Mich, el proyecto de ley buscaba que las compañías de alimentos pudieran elegir si revelaban o no en el paquete si el producto contenía un OGM. Una idea que no agrado a las asociaciones a favor del etiquetado y que terminó por recibir el nombre de DARK Act, por las siglas de Denying Americans the Right to Know (o negarles el derecho a los americanos a saber, en español).

Aunque la iniciativa tenía el respaldo de ambos partidos, senadores como Bernie Sander, originario de Vermont y hoy conocido por lanzarse a la presidencia de Estados Unidos con el Partido Demócrata, se encargaron de ponerle el pare. Para Sanders, por ejemplo, dejar este proyecto de ley habría significado el triunfo de grandes empresas, como Monsanto, frente a los norteamericanos “de a pie”.   

Ahora, aunque se ha demostrado que la mayoría de estadunidenses están de acuerdo con tener una política que regule el etiquetado de OGM, el asunto de fondo puede ser mucho mayor, pues hasta el momento no se ha comprobado científicamente qué tan perjudiciales para la salud pueden ser estos productos. De hecho organizaciones como el Instituto de Medicina y la Real Sociedad de Medicina, han aprobado su consumo humano.

Esto sin contar con que otro de los grandes retos que tendría aprobar una política en pro de etiquetar los OGM, es el lenguaje que se usaría. Según explica el portal Takepart, las etiquetas para productos que “contienen material genético”, no serían las mismas para productos que “tienen ingredientes derivados de los cultivos transgénicos, pero que en sí ya no contienen material genético modificado después de ser procesados”.

 

Fuente: El Espectador 

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