¿Cuál será el futuro de los hospitales públicos de Antioquia?

(Foto: medellin.gov.co) (Foto: medellin.gov.co)

La principal causa de la crisis que viven es el incremento de la deuda por parte de las EPS.

Representantes del sector salud ven muy difícil la ejecución de los planes de saneamiento fiscal que deben presentar los 35 hospitales públicos de Antioquia declarados en riesgo financiero alto y medio por el Ministerio de Salud.

Entre los 25 catalogados en riesgo alto y los 10 en riesgo medio hay un hospital de Barbosa, uno de La Estrella, uno de Sabaneta y dos de Itagüí.

“El saneamiento fiscal y financiero se basa en temas como reducción de los costos de operaciones, es decir, recortes de personal, e incremento de los ingresos”, explicó Luis Alberto Martínez, director de la Asociación de Empresas Sociales del Estado de Antioquia (AESA).

Agregó que este tema es preocupante, pues subir los ingresos es una de las mayores dificultades, debido a que las deudas que tienen las EPS con los hospitales son muy grandes.

Para Germán Reyes, presidente de la Asociación Médica Sindical Colombiana Seccional Antioquia (Asmedas), muchos municipios no tienen cómo destinar el dinero para ayudar a los hospitales a superar esta crisis, por lo cual necesitan apoyo del departamento y del Gobierno Nacional.

Esto pone en mayor riesgo a las entidades de salud, en tanto que por causa del no pago de las EPS, el año pasado se cerraron alrededor de seis hospitales en el departamento.

En la actualidad, en Antioquia la deuda de las EPS con los hospitales públicos y privados supera los 2.2 billones de pesos, afirmó Martínez.

Por ello, la situación también preocupa a las 17 instituciones de salud agrupadas en la alianza Somos 14 más 1, que representan el 80 por ciento de las camas disponibles para pacientes en la ciudad.

La falta de pago por parte de las EPS, expresó la doctora Gladys Idárraga, del Hospital San Vicente Fundación (que hace parte de la alianza), ha convertido la crisis económica en una social, pues se reduce la capacidad de obtener insumos para brindar una atención de calidad.

“Algunas de las entidades de 14 más 1 han tenido que cerrar servicios como quirófanos o habitaciones”, manifestó.

A esto se suma la crisis que vive la EPS Savia Salud, que luego de estar en riesgo de ser liquidada recibirá un salvavidas del Gobierno Nacional, por medio de bonos convertibles en acciones (Bocas) por un monto que oscila entre los 30.000 y los 50.000 millones de pesos y 70.000 más provenientes de créditos al departamento, para capitalizarla.

Sin embargo, la suma es considerada un paño de agua tibia, pues tan solo la deuda que Savia Salud tiene con los 17 hospitales y clínicas de la alianza es de 338.000 millones de pesos, con corte a marzo 30.

Para el caso de las IPS públicas del departamento, la EPS debe 200.307 millones de pesos, con corte a marzo 31, y ocupa el primer lugar en el ranking de deudoras, seguida de Coomeva, Caprecom, Nueva EPS, Saludcoop, Emdisalud, Coosalud, Ecoopsos y Cafesalud.

Además de Itagüí, Sabaneta, Barbosa y La Estrella,los otros municipios de Antioquia que tienen sus hospitales en riesgo alto son Alejandría, Amagá, Argelia, Belmira, Cáceres, Caicedo, El Carmen de Viboral, Fredonia, Granada, Guarne, Olaya, El Peñol, Pueblorrico, San Carlos, San Francisco, Sopetrán, Támesis, Titiribí, Valdivia y Yondó.

Afecta también a empleados

El incremento de la cartera morosa de las EPS con los hospitales y clínicas también ha llevado a que se demoren los pagos de los profesionales de la salud, afirmó el doctor Jorge Diego Acosta, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Profesionales de la Salud.

Argumentó, además, que muchos de los médicos, enfermeras y especialistas han llegado incluso a estar seis meses sin recibir salario, lo que ha llevado a algunos a no asistir a los turnos de trabajo.

“Muchos de los especialistas están trabajando en varias instituciones para ver cuál les paga y hay gente trabajando más de 300 horas mensuales, sobre todo en el área de especialidades quirúrgicas”, indicó.

Agregó que la situación está causando problemas en los profesionales, quienes viven jornadas extenuantes de trabajo y llegan a sufrir irritabilidad, cansancio, malas relaciones familiares, depresión e intentos de suicidio.

 

Fuente: El Tiempo. 

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