La hacienda 'El Paraíso' un atractivo turístico y literario del Valle del Cauca

(foto: www.livevalledelcauca.com) (foto: www.livevalledelcauca.com)

Llegar a la casa museo Hacienda El Paraíso es encontrarse con un monumento a los eternos enamorados: la fotografía de María, su joyero y una fresca rosa en la habitación de Efraín, que sensibiliza el corazón de adultos y jóvenes. 

También es alcanzar con la vista la verde planicie vallecaucana, adornada de extensas plantaciones de caña de azúcar y samanes gigantescos, que parecen sacados de una historia fantástica. 

La insuperable panorámica se contempla desde el pequeño cerro al lado de la cordillera Occidental desde donde descansa la hacienda. La casa fue construida entre 1816 y 1828 por el señor Víctor Cabal, ganadero de Buga y ex alcalde de Cali. El 18 de abril de 1953 fue adquirida por el departamento del Valle del Cauca y su primera restauración la realizó el maestro Luis Alberto Acuña en 1954. Fue declarada Monumento Nacional el 30 de diciembre de 1959.

 

Historia y arquitectura

 

La hacienda El Paraíso se destaca por una amplia arquitectura de numerosas estancias, rodeada por canales de agua para impedir el paso de insectos y serpientes. Está provista de frescos  balcones frente a la vegetación adornada de colores fuertes, paisaje típico en el trópico  vallecaucano.

Con su arquitectura del siglo XIX de amplias dimensiones y techado elevado, la hacienda El Paraíso es la centinela de los quehaceres y costumbres de los vallecaucanos de la época.

Testigo del amor entre María y Efraín, en su parte delantera podemos recrear la vista con la piedra de los enamorados y el jardín de rosas donde ella recolectaba flores para llevar al cuarto de su amado.

El sitio es también centro de literatura y artes decorativas del siglo XIX. Posee un clima acogedor, naturaleza inolvidable y conocerla representa una experiencia que vale la pena vivir  para dar cuenta de la grandeza de nuestro país.

La experiencia de visitarla deja el grato recuerdo de una visita guiada en la que se narran trozos de esta novela, que ha cautivado a lectores de diversos países.

Pero no todo termina allí. La casa museo ha desarrollado un atractivo complejo que incluye el hostal de Piedemonte compuesto por 26 cabañas, piscinas de agua corriente y restaurante típico del Valle.

Allí también es posible hacer cabalgatas, enviar a los niños a jugar en las zonas verdes y hasta celebrar eventos especiales como matrimonios. 

Para los que gustan del campo y sus diversas actividades, dentro de las 120 hectáreas que componen la hacienda se está implementando una granja agroturística con senderos de árboles frutales, jardines para contemplar la naturaleza y lagos dispuestos para la piscicultura. 

Un momento para olvidarnos de las tareas del diario vivir. Para conservar recuerdos y llevar presentes a los amigos, la casa museo ofrece en su tienda una  variedad de souvenirs, estudio fotográfico de la época, cafetería y parqueadero vigilado.

Julio, agosto y diciembre son los meses en que los visitantes podrán encontrar una programación  especial para celebrar el verano. 

Déjese cautivar por el romanticismo, el verde de la naturaleza y los recuerdos de un clásico de  la literatura latinoamericana.

Fuente: El Tiempo

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4445109

 

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