Jeison Aristizábal, el héroe de los pequeños con discapacidad

(Foto: Archivo / El Tiempo) (Foto: Archivo / El Tiempo)

Superó parálisis cerebral y ahora ayuda a otros en Cali. Está nominado para los premios CNN Héroes.

Ese niño que nació con parálisis cerebral y una malformación en su cadera, que no podía mantener el equilibrio al caminar, y que fue sometido a dolorosas cirugías en los pies para ponerle platinas y tornillos, se resistió a quedar confinado a una silla de ruedas.

Ese niño, tampoco le hizo caso a la frase que un médico le dijo a su mamá: su condición física solo permitiría ser un lustrador de zapatos.

“El médico dijo que yo no iba a servir para nada, solo para embetunar porque mi discapacidad era muy severa”, cuenta Jeison Aristizábal, quien a sus 33 años se graduará este martes como abogado. Esta será la continuación de su trabajo para que los derechos de los niños con discapacidad se cumplan, una misión auto impuesta que lo ha llevado a salir a las calles a manifestarse con pancartas y a crear y dirigir la Asociación de Discapacitados del Valle (Asodisvalle)

Esta fundación, que atiende a 480 menores con limitaciones físicas, surgió hace más de década y media con el objetivo de que los caleños los apoyen con tratamientos y educación formal gratuita.

Aristizábal también ha logrado que estudiantes universitarios de fisioterapia se vinculen a su iniciativa. Y hace 10 años creó un banco de zapatos para que niños pobres de toda Cali puedan tener calzado.

Eso no es todo, hoy está al frente del colegio Porfirio Barba Jacob, donado por una comunidad religiosa en el barrio Ricardo Balcázar, del oriente caleño, donde estudian los 480 niños con discapacidad, y otros 150 que no la tienen, pero que son parte de lo que Jeison denomina ‘inclusión educativa’.

Hoy, su perseverancia, la que tuvo a los 12 años cuando aprendió a montar en bicicleta y que le permitió caminar sin caerse, lo llevó a que su causa fuera reconocida en Estados Unidos.

El canal ‘CNN’ lo nominó con otros 24 candidatos al premio ‘CNN Héroes’, que exalta aportes excepcionales de quienes en el continente marcan la diferencia con su labor humanitaria.

Ese trabajo, como lo cuenta este estudiante de noveno semestre de Derecho en la Universidad Santiago de Cali, empezó a los 17 años cuando ayudó al primer niño desamparado. Tenía 8 años y necesitaba una silla de ruedas.

La parálisis cerebral –que solo afectó su motricidad y su lenguaje–, se debe a que al momento de su nacimiento, la partera, por salvar su vida y la de su mamá, María Emilia Aristizábal, le habría tirado las piernas porque venía de pie, ocasionándole un daño permanente en la cadera. El parto apresurado también le habría reducido la entrada de oxígeno al cerebro.

“Me decían que por qué no lo metía en un colegio para niños especiales, pero Jeison era como los demás”, dice doña María Emilia, quien publicó el libro ‘Jeison, vida sin barreras’. En este documento, ella narra la historia de superación de Jeison, el tercero de sus cuatro hijos.

“Persistí, persistí y persistí en montar en bicicleta. Fue difícil. Salía todas las tardes y mi mamá me ponía dos sacos y bluyines, dizque para amortiguar los golpes porque yo siempre me caía. Quise valerme por mí mismo”, recuerda Jeison, quien ahora maneja su propio carro, aunque no fue sencillo que le dieran el pase después de demostrar con exámenes de un neurólogo que sí tenía capacidad para conducir.

Toda esa terquedad lo llevó a recibir reconocimientos como el de la Cruz de Caballero del Congreso de la República.

Ha sido conferencista en Miami (Estados Unidos), Lima (Perú) y Quito (Ecuador). Además, llevará su conferencia ‘Tres secretos para ser feliz’ a México.

“Un secreto es ayudar a los demás. Otro, agradecer lo que se tiene y el tercero es nunca perder la capacidad de soñar”, explica. Quienes lo apoyan, reconocen que su vida es todo un milagro y que su obra lo volvió ese héroe de niños con discapacidad en Cali.

De hecho, Jeison trató optó por una plaza en el Concejo de Cali en el 2003. Quería cambiar ese manto de discriminación que se producen la sociedad y que le significó a prender desde el colegio que, como él dice, “no todos en esta sociedad son tolerantes. La discapacidad se vuelve motivo de burlas”.

“Para cambiar unas leyes y ayudar a personas con discapacidad. Hicimos la campaña que se llamaba ‘Jeison, ladrón de corazones’. Sacamos 2.700 votos, no alcanzamos a llegar, pero aquí seguimos trabajando sin parar y siempre pensando en los niños con discapacidad. Eso siempre valdrá la pena”.

 

Fuente: El Tiempo

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