El auge del ciclismo recreativo y los riesgos en la movilidad en Bucaramanga

(Foto: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL) (Foto: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)

Según un sondeo del AMB, el 32,6% de los consultados afirmó que usa la bicicleta al menos ocasionalmente. La mayoría la utiliza por recreación (40,8%) o por deporte (36,8%).

Últimamente es común ver numerosos grupos de ciclistas subiendo por carreteras como la vía al Aeropuerto Palonegro, la vía a Ruitoque Bajo o la vía a El Picacho, incluso en horas de la noche.

Esta situación ha sido consecuencia del reciente auge del ciclismo recreativo y deportivo, que en el área metropolitana tiene a su disposición vías con pendientes aptas para la práctica de esta actividad.

Según una encuesta aplicada por el AMB el Día sin Carro, el 32,6% de los bumangueses usa la bicicleta ocasionalmente o frecuentemente. De este porcentaje (los que dijeron que sí usan la bicicleta), el 40,8% dijo que lo hace de forma recreativa y el 36,8% como deporte.

Para los colectivos de ciclistas, esta es una prueba de que cada vez son más las personas que optan por este medio de transporte para movilizarse o divertirse, y por ello piden que se hagan ciclorrutas.

Riesgo de accidente

El problema es que este aumento en el uso de la bicicleta, especialmente en las vías intermunicipales, ha coincidido con la percepción de un mayor riesgo de accidentalidad.

El caso más notable, quizás, es la vía al Aeropuerto Palonegro, que es frecuentada por los ciclistas incluso en horas de la noche, cuando la visibilidad y la iluminación es más escasa.

El pasado domingo, por ejemplo, un ciclista que iba subiendo por esta vía terminó en una cuneta, luego de que un vehículo pasó a alta velocidad a su lado y el ciclista viró para evitar un choque. Por fortuna, no pasó a mayores.

No obstante, esta situación dejó en evidencia lo vulnerables que son los ciclistas y el alto riesgo de accidente que hay en estos casos.

“Es de parte y parte”

Para Diego Moreno Díaz, vocero de Ciclaramanga, el problema se puede tomar desde distintos puntos de vista y no se puede culpar solo a los ciclistas o solo a los conductores de carros.

Mientras estos últimos dicen que los ciclistas se adueñan de la vía y ocupan demasiado espacio de los carriles, los amantes de la bicicleta aseguran que son discriminados, pues son tratados como si no tuvieran derecho de usar las carreteras.

“Es algo de parte y parte, el conductor debe respetar al ciclista, pues este también tiene derecho a usar la vía, pero los ciclistas deben transitar con precaución”, contó.

Hay que tener claro, por ejemplo, que los ciclistas deben circular por el carril de la derecha a una distancia no mayor de un metro de la línea si no hay una ciclorruta disponible.

Además, si van en grupo, deben ir, en lo posible, uno detrás del otro, y con los equipos de precaución adecuados si manejan de noche (chalecos reflectores y luces de advertencia).

No obstante, esto en muchos casos no se cumple y los grupos de ciclistas que van por carretera se toman de dos a tres metros de un solo carril.

Falta más claridad

Hay muchos aspectos que no están claros en la norma. Moreno Díaz contó que en algunos países hay reglas claras sobre la distancia que hay que tener y la forma como se debe adelantar una bicicleta. Pero esto en el país aún no se estaría contemplando. 

A esto se suma que no hay ciclorrutas, ni en la zona urbana ni en las vías intermunicipales (hay un proyecto para hacer varios kilómetros en el Anillo Vial Externo, pero está en proceso de formulación). Además, la señalización es prácticamente nula. 

Para el líder de Ciclaramanga, mientras se mejora la infraestructura, se deben buscar alternativas como la realización de caravanas y la presencia de las autoridades para regular el tráfico en estas vías. 

 

Fuente: Vanguardia Liberal

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