Los cuatro puntos de Barranquilla donde el chicharrón ‘manda’

(Fotos: Nathy Franke, César García) (Fotos: Nathy Franke, César García)

Recorrido por algunos de los lugares tradicionales en los que el chicharrón es el rey.

Barranquilleros y extranjeros llegan a estos establecimientos tras la promesa de comer los mejores chicharrones de la ciudad.

Al pensar en cosas que definen a Barranquilla es casi imposible dejar por fuera la gastronomía de la ciudad, casi tan diversa como su gente.

Entre infinidades de platos para referenciar a La Arenosa, hay uno que resalta indiscutiblemente, los chicharrones, y es que según han descrito propios y visitantes, “son los mejores del mundo”.

Por el cumpleaños número 203 de la ciudad, EL HERALDO decidió hacer un recorrido por los cuatros puntos de la ciudad donde el chicharrón marca la parada.

Jaime del Rio, es el dueño y administrador de la popular chicharronera Los amigos de la 38, un negocio dedicado desde 1980 a deleitar a los comensales con una buena “pieza e’ cerdo”.

(Jaime del Rio, atendiendo el negocio)

El negocio que comenzó hace 36 años con una mesa de madera y un caldero a carbón, hoy es uno de los más concurridos de la ciudad. Del Rio comenta que los chicharrones de la 38, comenzaron formalmente cuando los fundadores Jaime del Rio, padre, y Luis Castillo alquilaron un garaje frente a su punto de venta en la carrera 38 con calle 73. Hoy ese garaje es una pequeña parte de la casa en donde se mantiene viva la tradición.

Para Del Rio, que desde los 14 años está en el negocio, la clave para que un chicharrón sea irresistible es la correcta manipulación de los alimentos y la calidad de la carne.

He ahí la receta para que propios y visitantes consuman en promedio unos 2 mil chicharrones semanales, y eso “cuando los días están flojos”.

(Porción de cerdo servida con bollo de yuca, bollo limpio y limón.)

Jaime del Rio, hijo, asegura que sigue sirviendo los chicharrones con bollo de yuca y limón como lo hacía su padre, para poder mantener la tradición.

Al hablar de la tradición de este plato hablamos, debemos mencionar los chicharrones de El Guasimo, el negocio cuenta por lo menos con 80 años de creación según su dueño y administrador, Jhon Rueda. Este local dicen que nació con el barrio Olaya.

A esta esquina de la calle 71 con carrera 34 han llegado comensales desde Estados Unidos, Panamá  y el interior del país en busca de su sabor.

El nombre del local surge del nombre de los tres árboles que se alzan sobre el negocio, tres árboles de guasimo.

Y si hablar de este manjar se trata, no podrían quedarse por fuera los famosos ‘Chicharroncitos Morbosos’ de La Tiendecita. Monchy Blanco, administrador y dueño del local desde hace 50 años, asegura que desde los años 80 están los chicharrones como parte del menú principal de la popular Tiendecita. Después de la muerte de Cepeda Samudio, Blanco creyó que “le convenía al local”, y así fue. Hoy este negocio sigue siendo referente gastronómico en la ciudad, tanto así que dicen en las calles que quien llega a la ciudad y no fue a la tiendecita, no estuvo en Barranquilla.

(Monchy Blanco señalando los chicharrones morbosos de la Tiendecita.)

Para Monchy Blanco, el secreto para un buen chicharrón es el adobado y guardarlo en congelamiento hasta fritarlo al día siguiente.

Para Néstor Pérez, trabajador desde hace 12 años en la famosa esquina de los chicharrones en la calle 19 con murillo, el “puntico elegante” en la preparación de esta delicia es tener el ‘punto de sal’, trisazón y el ajo.

(Néstor Pérez, en medio de su labor diaria en los chicharrones de la 19 con murillo.)

Esta esquina, lleva unos 40 deleitando con su sabor a propios y visitantes, tanto así que Pérez dice que muchos extranjeros en época de Carnaval, dicen llegar al lugar por recomendación expresa de que allí, se consiguen los “mejores chicharrones del mundo”.

Tienen clientes que llegan todos los fines de semana a comer y otros ocasionales, que llegan a comerse unas de las 500 presas que pueden venderse al día en fin de semana.

Pero como dijo uno de los ‘chicharroneros’ que nos encontramos comiendo chicharrón, “cada punto tiene su sazón”.

Así como él no tiene un preferido, nosotros tampoco. Deberíamos seguir todos el consejo de la Toti y disfrutar de este plato, no importa si es en la esquina más reconocida de la ciudad o en el patio de la casa de la familia, porque “¿a quién no le gusta el chicharrón con pelo?.

Feliz cumpleaños 203, mi querida Barranquilla.

Fuente: El Heraldo

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