Angie Molina, la bióloga barranquillera que se destaca en Toulouse

(Foto: Archivo particular / El Heraldo) (Foto: Archivo particular / El Heraldo)

Es barranquillera y por su investigación con células madre, para regenerar el tejido medular, fue nominada a Personaje del Año en la ciudad francesa.

Desde que era pequeña, a Angie Molina le gustaban las ciencias naturales. Su gusto la llevó poco a poco a ir conociendo más de este tema. Así llegó a la Universidad de Los Andes, en Bogotá, a estudiar Microbiología.

Hoy, con 30 años, esta barranquillera  se encuentra en el Centro De Biología del Desarrollo de la Universidad Paul Sabatier, ubicado en Toulouse, Francia. Allí adelanta su trabajo de investigación sobre las células madre neuronales, con las que busca una solución para las lesiones en la médula espinal.

Precisamente este proyecto investigativo le valió para ganar la beca del programa ‘For Women in Science’, que otorga la fundación L’ Oreal y el organismo de la ONU. La investigación de Angie Molina se ganó una de las 20 becas, entre 821 candidaturas, siendo ella la única representante de Latinoamérica en el selecto grupo”. Asimismo, este reconocimiento la llevó a estar nominada como el personaje del año de Toulouse, en 2015. Con ella fueron nominadas 17 personas.

“No me fue tan mal, el haber estado entre las 17 personas lo considero un logro. Yo obtuve la votación del 3 por ciento, el que ganó obtuvo una votación de 25%, fueron casi 19.500 personas las que votaron”, recordó.

Su esencia. A pesar de la distancia Angie Molina sigue guardando un fuerte lazo con sus raíces caribeñas.

“Hay dos cosas con las que me siento unida, una es el baile y la otra es la comida, todo lo que es arepa de huevo, patacones, arroz con coco”, expresó con una risa en el fondo la hija del coronel Libardo Molina y Lesbi Delgado.

Esta mujer, que solo vivió su primer año en Barranquilla, logró dividir su tiempo entre el doctorado que adelantaba, con las participaciones que hacía en diversas muestras artísticas de Colombia.

“Durante mi doctorado hacía parte de grupos folclóricos colombianos,  hacíamos shows de danza colombiana, de cumbia y danzas del Pacífico. También aprendí a bailar música de otros países. Con esto mostrábamos que éramos académicamente buenos y teníamos mucha riqueza cultural”, comentó.

Pero, además de mantener ese lazo con su cultura Angie avanza con su trabajo en el campo de la investigación en el que busca, con apoyo de diversas entidades, encontrar la solución médica para las diversas lesiones medulares.

Para eso estudió un magíster en Ciencias Biológicas en Metz, Francia y realizó, gracias a una beca,  un doctorado en Biología Celular de la Universidad París Descartes.

La barranquillera realizó varios de sus estudios en Francia.

Su investigación.  De acuerdo con la  Organización Mundial de la Salud, entre 250 mil y 500 mil personas sufren cada año en todo el mundo lesiones medulares. Según la OMS “la lesión medular hace referencia a daños sufridos en la médula espinal a consecuencia de un traumatismo. Los síntomas, que dependen de la gravedad de la lesión y su localización en la médula espinal, pueden incluir la pérdida parcial o completa de la sensibilidad o del control motor en brazos o piernas e incluso en todo el cuerpo”. Lo que nuestra protagonista busca es encontrar la manera de regenerar el tejido a través de las células madre neuronales.

Su investigación recibió hace poco una nueva financiación por una entidad francesa, lo que le permitirá trabajar en el proyecto por tres años más. “Con esta nueva financiación puedo quedarme hasta 2019 lo que me va a permitir avanzar en el proyecto con más tranquilidad, se llama ARC la fundación, busca apoyar iniciativas contra el cáncer y como el proyecto tiene una aplicación a futuro  también puede ser usado para controlar la producción de células cancerígenas”, explicó.

Pero esta barranquillera, que procura venir en las fechas especiales, y quien tiene familia en gran parte de la región Caribe, reconoce que en el país falta incentivar más la investigación. “En Colombia no hay tanto presupuesto para la investigación, uno diría que en los países desarrollados no es difícil, pero no es tan fácil. Se financian ciertos proyectos, yo había pedido financiación a tres sitios diferentes, en dos quedé en lista complementaria. El laboratorio está constituido por varios equipos, el mío es de seis personas de las cuales cuatro son titulares que tienen un puesto de contrato a término indefinido, un estudiante de doctorado y yo”, finalizó. 

Fuente: http://www.elheraldo.co/ y Revista Gente

 

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