La Barranquilla de hoy ante el Día del Trabajador

(Foto: César Bolívar) (Foto: César Bolívar)

El modelo productivo de la ciudad ha sufrido una gran transformación. La industria ha perdido peso frente al sector servicios, y la informalidad alcanza el 55% de la tasa de ocupación.

En conmemoración a aquellos trabajadores que a finales del siglo XIX lucharon por los derechos labores y por reivindicar la jornada laboral de 8 horas, desde 1886 cada 1 de mayo se celebra el Día del Trabajador.

Desde entonces, el primer día del mes los obreros se toman las calles del mundo para marchar por sus derechos. Barranquilla, que tiene una historia estrechamente relacionada con la actividad industrial, en 1920 aprovechó su naturaleza de enclave comercial, creció su actividad manufacturera, hasta consolidarse como la tercera ciudad de este sector productivo del país y la primera de la región Caribe.

Treinta años después Barranquilla se sumergió en un estancamiento productivo. “Los peores años de la crisis tuvieron lugar en las décadas de los cincuenta y los sesenta. Las tasas de crecimiento del empleo industrial cayeron y la informalidad aumentó”, explica Leonardo Bonilla, economista del Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República.

Y 90 años después Barranquilla dejó de ser una ciudad manufacturera y se ha convertido en una capital que concentra una mayor actividad comercial y de servicios, pese a que desde 1993, con la Ley de Distrito, fue elevada a una ciudad portuaria e industrial.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, precisa que en Barranquilla 873.187 personas se encuentran ocupadas, de los cuales la mayor proporción de ocupados hacen parte del sector de comercio, hoteles y restaurante con 304 mil empleados. El segundo sector de mayor número de ocupados es el de servicios comunales, sociales y personales con 186.410, seguido del sector industrial manufacturero con 109.598.

Esta población ocupada deja a Barranquilla como la segunda ciudad que presenta la tasa de desempleo más baja del país. Detrás de esta cifra sobre el mercado laboral, hay un debate que cobra importancia y es la calidad del empleo, precisamente en la conmemoración del Día del Trabajo. (ver infografía)

El Dane precisa que en la ciudad unas 396.927 personas laboran por cuenta propia; esto corresponde a un 45% de los ocupados. Otro 45% laboran como obreros particulares y del gobierno; es decir, unas 368.383 están llamadas a salir a marchar como empleados de cualquier establecimiento.

Trabajadores consultados consideran que quienes deben marchar son los sindicalizados, pero no son los únicos a celebrar el día.

El artículo 39 de la Constitución de Colombia, precisa que “los trabajadores y empleadores tienen derecho a constituir sindicatos o asociaciones, sin intervención del Estado (...)”.

Dentro de las personas, que buscan empleo en la capital del Atlántico, 82.711 están en condiciones, pero no encuentran trabajo.

El Departamento Nacional de Planeación, DNP, señala que en Barranquilla un desempleado le toma unas 22 semanas encontrar un trabajo; mientras que en promedio en otras ciudades puede tardar unas 25 semanas.

De acuerdo con estas cifras, ¿qué sucede con el mercado laboral en la ciudad?

En desempleo y, con respecto a los datos del último trimestre móvil enero-marzo del Dane, Barranquilla presentó una tasa de desempleo  3 puntos porcentuales por debajo de la media nacional, 11,7%.  Además registra una tasa de 8,7% que  la convierte como una plaza atractiva para conseguir empleo.

Con una población total de 1’844.821 habitantes, solo el 65% se encuentran ocupados, pero, ¿qué tipo de empleo se está generando capaz de sostener la economía de la ciudad?

El sector económico de Barranquilla con mayor número de ocupados es el de comercio, hoteles y restaurantes, con un 33,6% de los trabajadores. Erika Sierra, investigadora de Fundesarrollo, explica que este sector genera una alta proporción del empleo del Área Metropolitana de Barranquilla, AMB, (304 mil empleados), lo cual está aunado a las dinámicas productivas propias de la ciudad con una economía basada en 2/3 partes en servicios.

“La alta tercerización y temporalidad de muchos trabajos que dependen, por ejemplo de las temporadas del año (carnavales, semana santa, Navidad, etc.), favorece la prevalencia de informalidad, la cual es de 55%. En 2015, 71% de quienes trabajaron en esa rama de servicios en el AMB eran catalogados como informales”, precisa Erika Sierra.

Este resultado lo reafirma el PhD Jairo Parada, que explica que de nada sirve tener supuestas bajas de desempleo, si el grueso del empleo es informal. “Hoy no basta reivindicar la necesidad de empleo, sino la de un empleo de calidad”, explica.

De acuerdo con datos de Fundesarrollo, a 2015 en la ciudad la informalidad sobresale más en las mujeres, con una tasa de informalidad, TI, de 59,6% frente a la de los hombres de 51,5%. Lo mismo ocurre en el caso del promedio de las 13 Áreas Metropolitanas de Colombia, pero la brecha es menor (51,4% mujeres frente a 45,1% hombres).

Una informalidad elevada no necesariamente indica gran cantidad de rebusque o de personas ganando pocos ingresos, sino más bien del tipo de empresa en que laboren o del tipo de contrato que se tenga. “Ahí es donde deben centrarse los estudios al respecto. La calidad del empleo es un tema todavía en discusión y desarrollo y no se presentan datos reales en esta materia en el país; lo cual es preocupante”, afirma Cristian Picón, magister en economía.

La informalidad ocupacional tiene una relación con la informalidad empresarial, analiza el economista Gustavo Pacheco, del Centro de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Barranquilla.

Un trabajador independiente, que no cotice salud ni pensión, lo hace en una empresa informal. Ejemplo los vendedores ambulantes. “En la medida que un departamento, territorio o ciudad tiene niveles de pobreza más altos, tendrá niveles de informalidad más altos. Hay una correlación y relación”, explica.

Entre 2012 y 2014, la Cámara de Comercio de Barranquilla sensibilizó 9.991 personas de los cuales 4.504 se convirtieron en formales es decir 45%.  Y en 2015, 1.182 personas legalizaron sus negocios en brigadas, precisa Marcela Blanco, jefe de Fortalecimiento Empresarial de la Cámara de Comercio.

Un grupo de los formalizados hacían parte de los que despejaron espacios peatonales como los del centro histórico y fueron reubicados. “Es importante que haya más acompañamiento en el proceso, buenas prácticas y compensaciones”, analiza el economista Gustavo Pacheco.

Otro paso que busca impactar en la informalidad es promover la bancarización, las microfinanzas y que haya menos dinero en efectivo circulando con préstamos a microempresarios a través de líneas de créditos y entrega de capital semilla. Pacheco apunta que “la diferencia entre un empresario informal y uno informal es la productividad y la utilidad es del 5% entre el uno y el otro”.

Top 10 de los oficios más riesgosos, más demandados y mejor remunerados

El sector construcción, el inmobiliario y el de transporte puntean las estadísticas a nivel nacional de la accidentalidad laboral. Con información del Ministerio de Trabajo, la Federación de Aseguradores Colombianos, Fasecolda, y el Consejo Colombiano de Seguridad, EL HERALDO presenta el top 10 de los empleos u oficios más riesgosos y en los que hay que tomar más precauciones. También, el Ministerio de Trabajo y el Observatorio Ocupacional y Laboral del Sena y la Fundación para el Desarrollo del Caribe, Fundesarrollo, con base en estadísticas del Dane, dieron a conocer las 10 ocupaciones de mayor demanda en el Atlántico en 2015 y los empleos mejor remunerados:

 

Fuente e imágenes:  El Heraldo

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