Bogotá y Medellín, rajadas por contaminación

(Foto: El Espectador) (Foto: El Espectador)

En marzo de este año el Valle de Aburrá, una extensa zona de un poco más de 1.000 kilómetros cuadrados que une a varios municipios de Antioquia, entre los que está Medellín, quedó cubierta por una bruma gris de contaminación.

La situación fue tan grave, que los puntos de monitoreo de calidad del aire registraron 160 microgramos de PM2 (material particulado) que es generado por el esmog, superando tres veces la media nacional (50 microgramos) y seis veces la media internacional recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) (25 microgramos).

Las alarmas se encendieron por la emergencia ambiental y se restringió el uso del carro y la circulación de volquetas en la región, se suspendieron las actividades físicas de los colegios y se recomendó a los deportistas no trotar por las mañanas porque la excesiva concentración de PM2 podría traer serios problemas para la salud. Ese hecho comprobó lo dicho por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2014, que ubicó a Medellín como la novena ciudad con más polución de América Latina, seguida en Colombia por Bogotá.

Por su parte, el “Informe de Calidad del Aire 2011-2015”, entregado ayer por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), rajó a estas dos ciudades por mala calidad de aire.

Según el documento, para el año 2015, el aire más puro en el país se respiró en estaciones del Cesar, Pasto, Valledupar, Armenia y la localidad de San Cristóbal y de Usaquén, en Bogotá. En contraste, los lugares más contaminados son la estación de Carvajal y La Sevillana, en Bogotá, y el Éxito de San Antonio, en Medellín. Además, en el suroccidente de Bogotá, como la localidad de Kennedy, se presentaron niveles que superaron la norma.

De acuerdo con el director del Ideam, Ómar Franco, estos lugares son los más problemáticos en términos de calidad de aire, porque “tenemos zonas de confluencia industrial y también de transporte que son los detonantes”, dijo. Franco complementó diciendo que las acciones que se tomen de aquí en adelante para menguar este fenómeno están asociadas a que las empresas y los sistemas de transporte en esos sitios piensen en estrategias con la población, “ debe ser un trabajo de todos los días y del mejoramiento de procesos industriales y productivos. Será una labor también que deberán emprender las autoridades departamentales”, sostuvo.

El documento destacó que el año más contaminado fue el 2014, donde se encontró que el 25 % de las estaciones superaron los límites máximos permisibles y en análisis preliminares se halló una relación entre la concentración de material particulado en el aire y el número de casos atendidos por infección respiratoria aguda (IRA). De hecho, Franco confirmó que “los contaminantes más complejos, agresivos y acumulativos que monitoreamos, entre ellos el PM2.5, entran al sistema respiratorio”, dijo.

 

Fuente: EL ESPECTADOR

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