Vecinos transforman las llantas usadas en canecas

(Foto: Rafael Jaller) (Foto: Rafael Jaller)

Dos ingenieros recogieron algunas de las llantas y las colocaron alrededor del barrio El Batán.

Ingmar Sánchez y Gilberto Salazar, preocupados por el creciente problema de las llantas que invaden las calles de Bogotá, decidieron darles un nuevo uso amigable con el medioambiente.

Hace poco más de seis meses, estos dos ingenieros recogieron algunas de las tantas llantas dejadas en los andenes de Suba, las convirtieron en canecas y las colocaron alrededor del barrio El Batán.

“A raíz de la contaminación ambiental y de ver las llantas tiradas por todo lado, vimos que podíamos usarlas como canecas”, dijo Gilberto Salazar, quien es ingeniero mecánico.

Según Ingmar y Gilberto, son múltiples las ventajas que traen estas canecas para el medioambiente y de paso darle una solución al problema de estos cauchos que ya no sirven.

“Estas canecas tienen muchos beneficios para la comunidad: son económicas, no se las roban, son más duraderas que una metálica y se hace algo con todas las llantas que hay en Bogotá”, afirmó Ingmar Sánchez, quien es ingeniero civil.

El proceso para convertir las viejas llantas de automotores en canecas se realiza en el taller que tiene Gilberto en su casa. Después de recoger las llantas, las limpian, las pintan y las unen con cuatro tornillos.

“Decidimos pintar las canecas de plateado porque no desentona con el medioambiente ni con el entorno y da la sensación de que son metal”, dijo Ingmar.

Entre las características que tienen estas ‘ecocanecas’ según sus creadores, está el hecho de que no se oxidan, son resistentes y casi no necesitan mantenimiento.

“Las canecas metálicas que colocan en los parques y calles se oxidan rápido, en especial por la orina de los perros y por los líquidos que salen de la misma basura”, manifestó Salazar.

Precisamente, el mal estado de las canecas metálicas del parque El Batán también inspiró a los ingenieros para que crearan otro recipiente donde se pudieran arrojar los desechos.

“Si alguien se llegara a caer sobre una de estas canecas, podría lastimarse o cortarse, mientras que si alguien se tropieza y cae sobre la llanta, no le va a pasar nada”, dijo Sánchez.

Si bien aún son pocos los vecinos de este barrio que conocen a los que están detrás de esta iniciativa, sí han visto una reducción significativa respecto a la basura que la gente arroja a la calle.

“Nosotros miramos qué puntos tenían más basura y ahí pusimos las canecas. Quienes más las usan son los dueños de mascotas, pues arrojan las bolsas de los excrementos”, señaló Ingmar.

Estos dos emprendedores buscan el apoyo del Distrito u otra entidad para que apoyen su proyecto y se pueda replicar en toda la ciudad.

“Para que todo esto sea una realidad, necesitamos más apoyo y así podremos darle una solución al problema de las llantas en Bogotá”, sentenció Ingmar Sánchez. 

 

Fuente: El Tiempo

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