Bogotanos gastan el 70 % de su salario en casa, comida y transporte

(Foto: Archivo / El Tiempo) (Foto: Archivo / El Tiempo)

Con el 30 % restante de su salario, los bogotanos estudian, se visten y se entretienen.

Tan pronto pagan, el dinero se evapora sin siquiera haberlo disfrutado. Primero, la comida. Luego, el arriendo y los servicios. Después, el transporte para ir a trabajar y estudiar. Lo poco que queda es para educarse, para la salud y, muy en último lugar, el ocio y el entretenimiento.

Ese es el ciclo de vida del gasto del salario de un bogotano promedio, según cifras del observatorio de la Secretaría de Desarrollo Económico y de la firma Raddar Consumer Knowledge Group.

Claro, tiene sentido que se gaste más en lo esencial para sobrevivir. Lo que hay que revisar es en qué medida esas prioridades desplazan otras que son claves para la calidad de vida.

De los cerca de 130 billones de pesos que los hogares de 7,8 millones de habitantes de la ciudad gastan anualmente, alrededor de 38.600 millones de pesos anuales se destinan a la alimentación, bien sea de las alzas de mercado o de los restaurantes.

Hay que hacer las cuentas. Si Bogotá tiene casi 2’300.000 hogares (en los que puede haber una o más personas ocupadas que generan ingreso), entonces el gasto promedio de cada hogar es de 13,1 millones de pesos al año, es decir, 1’100.000 pesos mensuales.

De ese dinero, 326.700 serán para comer, bien sea en la casa con ingredientes desde la plaza de mercado o en restaurantes. Después, otros 276.650 pesos irán directo al pago de arriendo, la administración, la cuota de la vivienda y los servicios públicos.

Otro gasto que pesa, porque hay que salir a trabajar, o a estudiar, o a hacer diligencias, es el transporte, ya sea público o privado. En el estudio de Raddar, que muestra los resultados a junio del 2015, este se suma al gasto de comunicaciones, es decir, al consumo de celular y teléfono.

Juntos, transporte y comunicaciones se llevan el 16,4 % de la tajada, es decir, el equivalente a 180.400 pesos. Llama la atención que justamente, aunque este grupo de gastos a junio del año pasado fue el que más aumentó frente al mismo periodo del 2014, creció 20,5 %, principalmente porque ahora deben aportar más al transporte público, pues en carros solo aumentó el 6,8 %.

Con 783.750 pesos consumidos en el mes, hay que estirar los 316.250 que quedan, así: 66.000 son para la educación (en un colegio por concesión de Ciudad Bolívar la matrícula puede ser de 50.000); 46.200, para vestuario y calzado, y apenas quedan 37.400 para el ocio, llámese cine, ir al parque a comer un helado o a una fiesta. Quedan aún 107.800 para otros gastos ineludibles. En primer lugar, los bancarios y financieros (19.727); en segundo lugar, los artículos de aseo y cuidado personal (58.319). Al final, solo 29.753 pesos se destinan a salud y otras cosas.

No obstante, según el estudio ‘Ahorro 360°’, publicado recientemente, 7 de cada 10 colombianos ahorran parte de su salario en mayor o menor medida, aunque el 36 % de ellos lo hacen por si hay gastos imprevistos. Es la caja menor.

¿Cómo nos va en comparación con Nueva York? Un estudio de Street Easy Blog, un portal especializado en bienes raíces, señaló que un neoyorquino promedio gasta 58 % de su ingreso en pagar la renta (2.700 dólares). Según esta fuente, una cifra razonable debería estar en alrededor de 30 %. Entonces, Bogotá no está tan mal.

Se lo gastan en trabajar

Fenalco Bogotá tiene otro análisis sobre qué tanto gasta la gente en el trabajo. Un trabajador que gana 1’232.000 pesos destinará casi una cuarta parte de su ingreso al transporte, la alimentación, el vestuario, la imagen personal y los costos financieros que le genera su empleo.

Entonces, solo el resto va para su hogar, donde nuevamente gastará en alimentación y priorizará el arriendo y los servicios.

Es distinto para alguien que tiene un ingreso mensual de 4,3 millones de pesos, pues gastará menos de un sexto de su salario para ir a trabajar. Esto significa más dinero para gastar en el resto.

Nuevamente, la alimentación para todos los tipos de ingreso es la que se lleva la mayor tajada, seguida por el transporte. La diferencia más radical está en que quienes ganan más de 5,3 millones al mes gastan tanto en vestuario como en comida, con fines laborales.

En cambio, quienes tienen los más bajos ingresos, es decir, el salario mínimo, destinan más de su salario para llegar a sus lugares de empleo que en comer.

Las cifras de Fenalco permiten entender las disparidades en el ingreso y cómo eso afecta la vida diaria. La verdad es que no todos en Bogotá ganan más de un millón y que, si se aplica la estadística nacional a Bogotá, cerca de la mitad de los ocupados ganan menos de un salario mínimo, de acuerdo con los análisis del Departamento Nacional de Estadística (Dane).

Empeora, porque el 20 por ciento de los habitantes de Bogotá están por debajo de la línea de pobreza monetaria o están en condiciones de miseria. Son más de 1,5 millones de personas en esa condición.

El peso de los servicios públicos

Según el Banco Mundial y ONU Hábitat, los más pobres son quienes más gastan en servicios básicos.

La encuesta multipropósito del 2014 de la Secretaría de Planeación, por su parte, determinó que, en promedio, cada hogar gasta 158.670 pesos en el pago de sus servicios públicos, así que de recursos reservados para gastos de vivienda, el 57 por ciento es para poder tener agua, energía eléctrica, gas natural y recolección de basuras.

Chapinero, con más de 250.000 pesos, es la localidad que más gasta en ello, mientras que Ciudad Bolívar es la que tiene el menor gasto en servicios públicos, pues también es de las más subsidiadas.

Alguien de estrato 1, que gane el mínimo o menos, destina 75.000 pesos de su ingreso para tal fin. Y aunque el estrato 6 aporta más, con un valor que supera los 350.000 pesos, proporcionalmente dedican menos de su salario a este gasto esencial. Los de menor ingreso destinan cerca del 11 por ciento, mientras que alguien de estrato 5, con ingresos de 8 a 12 millones de pesos, destina apenas entre 4,3 por ciento y el 2,9 por ciento.

‘Tips’ de finanzas

Muchos llegan a fin de mes sin plata para lo necesario, incluso si les aumentan el salario. ¿Cómo ser un mejor administrador de su sueldo?

Primero lo primero

Pague servicios, el arriendo, el mercado, los estudios y las deudas antes de darse gustos. Si bien es cierto que el dinero hay que disfrutarlo, la tranquilidad que le dará estar al día será su recompensa.

Consuma, pero con estrategia

Apague luces, cierre la llave y los registros de agua, demórese menos bañándose. Es bueno para su bolsillo. Cuando salga, no se deje deslumbrar por las promociones. Y si le suben el salario, ahorre en lugar de aumentar los gastos.

Ahorre sin que se le vaya la mano

Piense en los ahorros como un gasto fijo mensual y separe ese dinero en una cuenta o en un lugar donde no lo gaste. Pero no ahorre tanto que se quede corto para pagar lo necesario.

Tenga una meta

Pero dele un propósito al dinero que no gasta, y no lo saque antes de tiempo. Usted elige en qué lo gastará: casa, viaje, estudio... De nada sirve ahorrar si no se disfruta el dinero. Pero ojo con las tarjetas de crédito y los préstamos.

Si le sobra, guarde

Las vueltas del bus o del almuerzo, lo que sobró a fin de mes y que está tentado a gastar puede ser una buena fuente de ahorro. Tal vez no sea mucho, pero esos pesos sirven de desvare o para darse un gusto personal o en familia.

Fuente: El Tiempo

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